lunes, 2 de mayo de 2011
BILBAO PICTURES
Un pequeño homenaje gráfico a Bilbao, la ciudad que me vio nacer, aquí crecí y viví el primer cuarto de siglo de mi vida. Hasta los nómadas tienen sus raíces, éstas son las mías.


















jueves, 28 de abril de 2011
ENTREVISTA EN ONDA VASCA
Mañana sábado, 30 de Abril, de doce a una del mediodía, saldrá en antena la entrevista que me realizó Iñaki Makazaga para el programa "Piedra de toque" de Onda Vasca. Los que estén fuera de Euskal Herria pueden sintonizar la emisora en directo a través de su página web pinchando en este enlace. De todas formas, a lo largo de la semana que viene conseguiré el audio del programa y lo insertaré aquí.
La semana pasada también hicimos una grabación para "Levando anclas", el mítico programa de viajes de Radio Euskadi creado y dirigido por Roge Blasco hace ya más de venticinco años. Cuando se emita la entrevista os lo haré saber por medio de este blog, normalmente echan el programa los domingos de diez a doce de la noche dependiendo de si hay fútbol o no.
Por otra parte, hace un mes tuve una amena charla en directo en el programa matinal "Boulevard" de Radio Euskadi, con Dani Alvarez y Roge Blasco. Hasta ahora no he podido conseguir el audio ya que no lo han puesto en la web, pero intentaré ponerme en contacto con ellos para que me lo pasen y lo podáis disfrutar.
martes, 29 de marzo de 2011
ENTREVISTA EN EGUZKI IRRATIA
Esta semana he sido entrevistado en un programa de radio de Eguzki Irratia, una radio libre de Iruña. De la mano de Andoni y a través de su estupendo programa de viajes De Mochilero hemos repasado algunos aspectos de este viaje. Podéis escuchar la entrevista pinchando el enlace de abajo o yendo directamente al blog de Andoni. Espero que os guste.
lunes, 28 de marzo de 2011
A MI MADRE
domingo, 20 de marzo de 2011
WHAT A WONDERFUL WORLD
Pues nada, ya estoy en Occidente, aunque sólo de momento. Llegué ayer a Londres y esta tarde vuelo hacia Bilbao, a reencontrarme con familia y amigos varios. No he sufrido un jet lag excesivo desde el punto de vista físico, pero el jet lag mental es otra cosa, mi cabeza todavía sigue en Asia. Fueron catorce horas de vuelo desde Kuala Lumpur y no dormí nada durante el trayecto, pero eso tiene una explicación, es un truco para evitar el jet lag. Cuando se vuela de oeste a este hay que intentar dormir lo máximo posible, cuando el trayecto es de este a oeste todo lo contrario, hay que intentar mantenerse despierto. Probadlo y ya veréis como funciona a las mil maravillas, al final me acosté en Londres sobre la una de la madrugada y me he levantado a las nueve perfectamente despejado.
En estos vuelos largos siempre me ha llamado la atención como se juega a través de la velocidad con el espacio y con el tiempo. A veces se produce una agradable sorpresa como la que me ocurrió ayer. A medida que volábamos a toda leche hacia el oeste pudimos admirar una puesta de sol espectacular que parecía no acabar nunca, ya que íbamos persiguiendo al astro rey en su ocaso.
Por su fuera poco el tiempo estaba magnífico, despejado, y a medida que atravesábamos Pakistan, Afganistan e Iran se divisaban perfectamente enormes y vírgenes cadenas montañosas totalmente nevadas. De repente comenzó a sonar a través de mi ipod la canción "What a wonderful world", interpetrada por Louis Armstrong, sin duda era el tema musical perfecto para ese momento tan mágico.
Mientras disfrutaba del paisaje y la música me vinieron un montón de recuerdos de estos dieciocho meses de viaje. En los escasos dos minutos y pico que duraba la canción pasaron por mi mente como si se tratara de una película todos los maravillosos lugares que he visitado, toda la gente que he conocido, las experiencias que he tenido.
No pude evitar estremecerme de la emoción y se me puso la carne de gallina, se me hizo un nudo en la garganta, se me humedecieron los ojos y creo que hasta rodó alguna lagrimita por mis mejillas. Una de las encantadoras azafatas de Air Asia que me estaba observando se acercó preocupada y me preguntó:
-"Are you ok, sir?"
-"Yes, absolutely fine, thanks", le contesté con una gran sonrisa.
Se tranquilizó, me devolvió la sonrisa y cuchicheó algo con otras azafatas. Desde ese momento se estableció una estrecha complicidad con todas ellas y pasé a ser el pasajero privilegiado. Todo fueron atenciones, derroche de amabilidad y hasta me regalaron una botella de vino, algo nada normal en una low cost donde hay que pagar cualquier extra.
Aprovecharé mi estancia en Bilbao para seguir actualizando el blog así que nadie se asuste, todavía me queda mucho por contar y además ésta sólo va a ser una parada estratégica, este billete de ida volverá a levantar el vuelo y seguirá viajando por mucho, mucho, mucho tiempo. Gracias a todos y un fuerte abrazo.
viernes, 18 de marzo de 2011
VIETNAM NEWS: LA CRISIS DE LOS MANGOS
Según últimas investigaciones la escasez de mangos que está colapsando Vietnam no se debe a la meteorología ni a ninguna plaga que haya arrasado dichos árboles frutales. El origen de esta crisis se debe a otras cuestiones y el Consejo de Ministros ofreció esta mañana una multitudinaria rueda de prensa para explicar los motivos y tranquilizar a la población, temerosa ya ante el estado de emergencia al que se enfrenta el país.
Kiputo Kisoy, ministro del interior vietnamita, aseguró que todo es obra de un turista llegado de China con pasaporte español llamado Jon Rekondo, alias Jony Kontrol. Parece ser que este sujeto tiene una adicción a comer mangos que roza lo demente y ha arrasado practicamente con todas las existencias en mercados, restaurantes, hoteles, etc. "No ha sido una casualidad, este salvaje tenía todo perfectamente premeditado y calculado, ha cometido sus fechorías por todo el país, desde Hanoi hasta Saigon. Parece ser que ya ha abandonado Vietnam, no obstante tendremos que reforzar la seguridad de nuestras fronteras", afirmó consternado el ministro.
El señor Kisoy también sospecha que Kontrol no actuó sólo, "por lo visto iba acompañado de un individuo de su misma nacionalidad, un tal Oscar Presilla, al que Jony Kontrol se refería continuamente como Cocodrilo Oscar. Se trata de un desequilibrado que según nuestras sospechas ha huído de Occidente, ya que lleva dieciocho meses viajando por Asia sin ton ni son y saltando de país en país. Creemos que se trata del autor de un panfleto subversivo, un billete de ida o algo así", sostuvo Kiputo Kisoy.
Ante la insistencia de los periodistas tuvo que comparecer el ministro de agricultura, Minabo Taduro, quien intentó tranquilizar a las masas asegurando que se esperan nuevas cosechas y se plantarán además miles de árboles listos para dar sus frutos los próximos años. "Agradecemos la solidaridad internacional, nuestros países amigos nos han ofrecido un contigente de ayuda integrado en su totalidad por mangos maduros, con esta remesa podremos empezar a proveer poco a poco mercados y restaurantes", ha manifestado.

Especialmente indignado se encontraba To Pa Mí, el ministro de economía, quien fuera de sus cabales dijo "ya sabía yo que ésto no pintaba nada bien, dejamos de lado los fundamentos de nuestra gloriosa república socialista, nos adentramos en la vía capitalista, permitimos la entrada a turistas y pasa lo que pasa, que se nos llena el país de indeseables, si Ho Chi Minh levantara la cabeza..."
Finalmente, Kiputo Kisoy siguió aportando datos sobre los sospechosos a quienes relacionó además con un intento de robo a un taxista de Hanoi (véase post de fecha 22 de Febrero) "todo apunta a que se trata de los mismos terroristas, las descripciones coinciden, debemos seguir alerta y ya hemos mandado sus fotos a las centrales de Interpol de todo el mundo", aseguró.
A esta redacción han llegado algunas de las fotos que mencionaba el ministro del interior. En la de arriba se puede ver a Jony Kontrol pillado in fraganti mientras arrebataba con total desfachatez a una indefensa viejecita los escasos mangos que quedaban en el mercado de Duong Dong. En el centro mostramos el cartel que ha colgado el gobierno en todos los lugares públicos del país, a pesar de la mascarilla se reconoce perfectamente al facineroso. Y abajo vemos al tal Cocodrilo Oscar mientras lee tranquilamente una edición de nuestro diario como si con él no fuera la cosa.
Parece que la crisis de los mangos lleva camino de resolverse, sólo falta atrapar a los culpables y darles el castigo que merecen, esperamos que sirva de escarmiento para otros extranjeros que pretendan venir a Vietnam con intenciones poco claras.
martes, 15 de marzo de 2011
UN BILBAINO DE COMPRAS POR BANGKOK
Bangkok es sin duda el centro neurálgico del sudeste asiático, y a pesar de ser una mega urbe de doce millones de habitantes debo reconocer que me gusta. Esta ciudad ejerce tal efecto seductor que la convierte en uno de esos lugares del mundo que me encanta, me apasiona, me vuelve loco, me pierde.
Es una frenética ciudad que vive las venticuatro horas del día y ese es uno de sus peligros, sabes cuándo sales de tu hotel pero nunca cuándo vas a regresar. A pesar de la polución y el tráfico la vida de sus calles compensa con creces, aquí se mezclan las más antiguas tradiciones con la tecnología más moderna, los tenderetes de comida ambulante conviven con la arquitectura más vanguardista y la oferta cultural y de ocio es tan abundante que pasan las horas del día sin darte cuenta. Y la noche no acaba nunca, todo vale, desde ese Bangkok canalla que todos conocemos hasta los clubes más pijos pasando por todo tipo de ambientes.
Ya soy un poco perro viejo en esto de moverme por Bangkok y la conozco bastante bien. La verdad es que cuando paso por aquí no suelo ir a los sitios más turísticos, río, templos y demás. Eso ya lo hice la primera vez que vine hace unos años. Ahora vivo más bien como un expatriado, llego unos días de paso, aprovecho para cargar pilas, comprar alguna cosilla que me hace falta y rumbo a otro lugar. Otro de los peligros de Bangkok es que en un día te puedes cargar el presupuesto de toda una semana en cualquier otra parte del país.
Hace unos días andaba cerca de Siam Square y aproveché para entrar en Parangon, un mall, un shoping center de la zona. No soy muy amigo de los centros comerciales, pero confieso que en Bangkok hay algunos que son una maravilla, espectaculares obras arquitectónicas con interiores luminosos, zonas ajardinadas, tiendas impresionantes, cines, aquarios, spás, restaurantes y de todo. Y además un aire acondicionado que se agradece un poco para combatir el bochorno de la ciudad.
Iba con intención de comprar un par de libros en Kinokuniya, allí puedes encontrar de todo y en varios idiomas. Busqué la librería en el directorio de la planta baja para no perderme en aquella inmensidad, pero me llamó la atención lo que anunciaban en la segunda planta: coches. Me sorprendió ver que en ese edificio tuvieran concesionarios de vehículos y me acerqué a curiosear. Y al llegar a la segunda planta todavía me sorprendí más al ver las tiendas: Lamborghini, Lotus, Aston Martin, Maserati, etc.
No es que los coches me entusiasmen en exceso, los considero como lo que son, un medio de transporte, y además me gustan más los de antes, es como si tuvieran cara, sin embargo los de ahora me parecen todos iguales. Pero confieso que me quedé embobado admirando las sugerentes, sinuosas y sensuales formas de un magnífico Lotus 159VFH.
De haber estado en una tienda de este calibre en Europa puede que hubieran llamado a los de seguridad al verme las pintas, pero estamos en el país de las sonrisas y Noom y Ouy, la simpática pareja de vendedores, abrieron la puerta del local de par en par y me invitaron a pasar entre saludos, reverencias y demás muestras de cortesía. Habían visto en mí un posible cliente.
Después de tomar unas fotos al juguete, Noom me explicó de cabo a rabo todas sus especificaciones técnicas, abrió el compartimento del motor y me permitió sentarme al volante tras ponerme unos guantes y unas bolsas a modo de zapatos para no ensuciar el vehículo. Hacía su trabajo con tanta dedicación y entusiasmo que no me atreví a interrumpirle y atendí su charla con la mayor concentración que pude.
Finalmente nos sentamos en la oficina y trajeron té y pasteles, la antesala perfecta antes de pasar al asunto del precio. Antes de eso, Ouy me mostró un catálogo con toda la gama de colores para carrocería e interiores, así como los diferentes tipos de tapicería. Me sugirió que a mi estilo le iba más el rojo o el negro y me confesó que la semana anterior un empresario árabe había comprado un modelo igual para su hijo como regalo de cumpleaños.
El coche de muestra estaba de oferta, unos cuatro millones de bahts, cien mil eurillos de nada. Les dije que me parecía un pelín caro para mis posibles, no podría disponer de tanto efectivo. Pero eso no era un problema, ofrecían un excelente sistema de financiación en colaboración con el HSBC Bank y podría pagarlo en unos cuantos años mediante unas cómodas cuotas mensuales de unos tres mil euros.
Ah bueno, dónde va a parar, en ese caso me parecía una operación mucho más factible. Ya lo consultaría con mis asesores y tendrían una respuesta definitiva en unos pocos días. Estrechamos nuestras manos y me despidieron con la misma amabilidad que al principio. Pobrecillos, ¿de verdad llegaron a pensar que yo era capaz de llevarme semejante trasto?. Además no, creo que no lo voy a comprar, es muy bonito pero poco práctico, no se puede dormir dentro, no cabe nada, se me llenaría de polvo en las pistas de tierra de Lanzarote, el salitre acabaría con la chapa... no, me gustaba más mi vieja furgo.
En esas andaba pensando mientras volvía en un atestado vagón del Sky Train a Sukhumvit, mi barrio Bangkoktarra, cuando me dí cuenta que llegaba tarde a una cita. Había quedado con una cuadrilla de irlandeses residentes en el Cheap Charlie's para tomar una cervezas antes de ir a cenar.
-"¿De dónde sales?, ya pensábamos que no venias."
-"Perdonad, me he liado un poco en Parangon."
-"Ah, Parangon, ¿has comprado algo?"
-"Bueno, he ido a mirar unos libros y al final casi acabo comprando un Lotus."
-"¿Un Lotus?, ¡joder qué nivel!, ja, ja."
-"Bah, ya ves, los de Bilbao somos así."
martes, 8 de marzo de 2011
HASTA LAOS HAN LLEGADO
Amanece en Vientiane, capital de Laos, mientras la ciudad se despereza una bruma va dando forma a sus calles en una mañana fresquita de Enero. Acabo de llegar desde Pakse, a bordo de un bus litera donde al menos he podido echar unas buenas cabezadas con las piernas estiradas. Pero estoy cansado, quiero encontrar un hotel, darme una ducha y dormir un par de horas más.
Recorro unas cuantas calles del centro, pero todos los hoteles están llenos, a algunos ni me molesto en entrar, tienen puesto un cartel en la puerta que dice "full" o "no vacancy". De repente echo un vistazo a la izquierda y veo el PP Guesthouse, qué mal rollo, allí ni me asomo.
Pero me asalta el portero en plena calle, un hombre grande, con una cabeza muy grande, balanceándose y soltando una parrafada incomprensible.
-"Lo siento, no hablo laosiano", le digo.
-"Habitaciones baratiñas y más grandes que el Pazo de Meiras".
-"Ostras, pero si habla español, pero si usted es Manuel Fraga".
-"Hala, la calle es mía, así que p'adentro".
En la recepción, bajo un montón de papeles está el mismísmo Acebes, al verme se sobresalta y enseguida le para los pies a Fraga.
-"Don Manuel, Don Manuel, este señor no puede alojarse aquí, todas las líneas de investigación abiertas apuntan a que puede ser un etarra y estar detrás del 11M, mire, mire, si hasta lleva alguna canción en vascuence en su ipod, la conexión está clara, ¡que vengan los legionarios de cristo!".
-"Pero oiga, si yo no quería entrar, me ha metido a empujones este dinosaurio".
De la cocina sale un grito tremendo, "¡manda huevos!", allí anda Federico Trillo de chef peleando con los fogones y con sus ayudantes laosianos, de repente les pone a todos en fila india y haciendo el saludo militar les espeta:
-"Caballeros, ¡viva Honduras!. Como no aprendan ustedes a hacer migas como Dios y el Opus mandan les meto a todos en un Yak 42 que tengo por ahí aparcado".
Y en otra habitación está Aznar, haciendo abdominales y atusándose la melenita.
-"Hombre, pase, pase, ¿juega usted al padel?".
-"Pues no, la verdad es que no...".
-"Joder, estoy harto de estos enanos amarillos, si al menos jugaran al padel, pero sólo le pegan al badminton".
No quiero seguir mirando más, quizás por miedo a descubrir el cadáver de Franco embalsamado en otra habitación, me escabullo como puedo y salgo de allí a respirar aire puro. Menudo manicomio, las viejas glorias del PP se han instalado en el sudeste asiático, puede que imitando a Roldán, aquel director de la guardia civil que después de un buen desfalco a los fondos reservados se pegó la gran vida en Vientiane hasta que le trincaron.
(Nota del autor: logicamente, todo este relato ha sido fruto de mi imaginación, pero el PP Guesthouse existe, aquí está la foto de prueba. Así que ojito si váis a Vientiane, el que avisa no es traidor).
sábado, 26 de febrero de 2011
LAS CUATRO MIL ISLAS
Entré al sur de Laos desde Camboya remontando el río Mekong y cruzando la corrupta frontera terrestre en la que hay que untar a los aduaneros de ambos países con un par de dólares "en concepto de sellos". Y en Ban Nakasang tomé un barquito que me dejaría en Don Det, una de las cuatro mil islas que se extienden en esa zona del país.
Quizás alguno se extrañe que hable de cuatro mil islas en un país que no tiene mar y pensará que me empiezan a fallar las neuronas después de tanto tiempo viajando. Pero no, si miráis un mapa veréis como en esa zona fronteriza el Mekong se divide en cantidad de ramales dejando a lo largo de su cauce un montón de islas e islotes, unas grandes y más o menos habitadas y otras del tamaño de las que aparecen en las viñetas de Forges.
Don San, Don Het, Don Koi, Don Hinyai, Don Khamao, Don Phuman, Don Som, Don Long, Don Lappadi, Don Xang, Don Tao, Don Sadam... y así hasta cuatro mil. Este enorme archipiélago se conoce en Laos como Si Phan Don y tiene como islas principales y con cierta infrestructura a Don Khong, Don Det y Don Khon.
Ofrecen un maravilloso ecosistema lleno de vegetación por donde pasan un gran número de aves y la pesca es abundante, así como el cultivo de arroz y cantidad de árboles frutales. También se pueden observar delfines de agua dulce, los famosos Irrawaddy Dolphins, desgraciadamente en peligro de extinción. Y llegando a la frontera camboyana el río tiene un gran desnivel que hace imposible la navegación pero da forma a los espectaculares rápidos de Tat Somphamit y Khong Phapheng, un lugar donde cada año muere ahogado algún turista al querer pegarse un baño de forma imprudente.
Opté por tomar Don Det como campo base ya que me habían hablado muy bien de esta pequeña isla. Preciosos paisajes, gente tranquila, cierto aire hippie y la más barata entre las que ofrecen algo de infraestructura en cuanto a alojamiento y electricidad. No me equivoqué, pase allí unos diez días casi sin darme cuenta y me habría quedado muchos más de no ser porque debía coger la mochila otra vez y seguir mi camino hacia el norte de Laos.
En Don Det no hay mucho que hacer salvo pasar los días tumbado en una hamaca, dar largos paseos por estrechos caminos de tierra paseando o en bicicleta, observar el ritmo de vida de su maravillosa y tranquila población, verles trabajar en los arrozales o pescando con redes, saltar de isla en isla a bordo de una canoa, bañarse en el río, ver espectaculares amaneceres y atardeceres, y cuando cae la noche salir a cenar algo y tomar unas cervezas mientras pasan las horas entre charla y charla con lugareños y otros viajeros.
A Don Det llegó la electricidad hace sólo un par de años, y aparte de todo lo bueno que eso conlleva también llegó la maldita televisión. Resulta gracioso ver el interior de las casas de los isleños, construcciones tradicionales de bambú, madera y hoja de palma donde el único utensilio moderno es un enorme televisor que reúne a toda la familia hasta altas horas de la noche. Se levantan al amanecer, pero no importa, a lo largo del día sacarán tiempo para echarse tres o cuatro siestas de un par de horas cada una, así son los laosianos, el país durmiente. Y los niños desconocen lo que es una play station pero fabrican sofisticados juguetes con unas cuantas latas de refrecos y unas varas de bambú.
En Don Det se encuentran alojamientos por un euro y medio la noche, muy básicos y construidos a la manera local, una cama y una mosquitera es todo lo que se puede encontrar en su interior, pero tienen unas vistas de cinco estrellas con un precioso porche cayendo encima del río del que cuelga una estupenda hamaca donde pasar las horas tranquilamente. No tienen baño y en el exterior suele haber una ducha comunitaria pero enseguida aprendí que lo más cómodo es hacer como los isleños y baja al río al atardecer con tu pastilla de jabón, es la hora punta del día y es un placer bañarse junto a los lugareños entre risas y juegos con los niños.
Y al ser Don Det una pequeña isla se respira un cierto aire de libertad e independencia respecto al resto del país. Es un pequeño micromundo donde no ocurre nada que disturbe la paz del lugar, así que no hace falta ni policía, y en algún restaurante llama la atención echar una ojeada al menú. Después de las correspondientes secciones de entrantes, sopas, ensaladas, pescado, carne y demás llegamos a la sección de marihuana, bolsa pequeña, bolsa mediana o bolsa grande, a gusto del consumidor. Y también la utilizan para aderezar algunos platos. Así pues, el chicken fried rice sería el típico arroz frito con pollo, pero el "special" chicken fried rice ofrece lo mismo pero bien regado de marihuana, ver para creer.
martes, 22 de febrero de 2011
HANOI: UNA DE TAXISTAS, CATEDRALES Y PICTIONARY

Al regresar a Hanoi después de un par de días de crucero por la bahía de Halong Bay decidimos aprovechar el tiempo e ir directamente a la estación central con la idea de coger un tren nocturno hasta Danang. Pero claro, no habíamos reservado nada y nos presentamos en la taquilla como quien va a comprar un billete de Bilbao a Plentzia. Estábamos en plena celebración del año nuevo chino, Vietnam se paraliza durante unos días y todo el mundo se toma unas vacaciones para acudir a sus lugares de origen y reunirse con su familia. Así que la simpática taquillera nos dijo que nones, ese día era imposible viajar y la única solución era comprar un billete para el día siguiente en el tren más lento y cutre de toda Indochina, unas ventidos horas hasta llegar a nuestro destino sentaditos en un cómodo banco de madera.
Logicamente desestimamos su generosa oferta y mientras pensábamos en otro medio de transporte teníamos una cosa clara, había que pasar esa noche en Hanoi, así que nos dispusimos a tomar un taxi para que nos llevara hasta el hotel donde habíamos estado unos días antes. La cosa parecía de lo más sencilla pero nada más subirnos al primer taxi que paró comenzó una auténtica odisea.
Mostramos un mapa al conductor señalando con el dedo la calle donde queríamos ir, Ngo Huyen, al ladito del famoso lago Hoan Kiem, en el casco antiguo. El taxista dijo "yes, yes, yes...", mientras sujetaba el mapa al revés, eso no pintaba nada bien. Le dijimos que pusiera el taxímetro y nos dió la sensación que iba para el otro lado de la city.
Al cabo de un rato le hice una señal advirtiéndole que tendría que girar en algún lado, estaba claro que iba en otra dirección, y dicho y hecho, toma giro a la izquierda. Otro ratito más y el tío nos preguntó si iba bien por allí, "pero bueno macho, yo que sé, tu eres el driver". Al final el hombre andaba más perdido que nosotros y decía "here, here?", hasta que cada vez más hartos le dijimos "stop, stop, que te den que nos bajamos aquí", ya buscaríamos otro taxista que al menos chapurreara algo de inglés.
Al tipo se le veía empeñado en cumplir su trabajo y acabar la carrera a pesar de nuestro cabreo creciente, paró en un sitio que no nos sonaba de nada y empezó a preguntar a varios viandantes sin ningún éxito. Aprovechamos para bajar del taxi ya que el entendimiento era nulo y la situación desesperante. Eché de menos el mapa y se lo pedí, pero el taxista me miraba alucinado y negaba con la cabeza. Yo ya echaba humo y subiendo el tono de voz le decía "the map, give my map, que lo tienes que tener por ahí, coño, mira en los bolsillos, en la guantera, yo que sé, pero dame mi puto map".
El pobre hombre entre sorprendido y acojonado seguía negando y pensando que estábamos locos se subió al coche, y en estas entró en escena Jony diciendo "que se larga con nuestras mochilas" y de un salto entró en el taxi. Finalmente le dimos medio dólar para que se fuera y el tío no quería ni aceptar el dinero, en ese momento nos miraba como si fuéramos el propio diablo.
Y allí nos quedamos, en plena calle, no teníamos ni pajolera idea dónde estábamos y el taxista "políglota" nos había mangado el mapa descaradamente. Finalmente apareció otro taxista y respiramos aliviados "este seguro que se maneja en inglés", pero nada, más de lo mismo, no hablaba ni papa. Nos acordamos que nuestro hotel estaba cerquita de una iglesia muy famosa en Hanoi, St.Joshep Catedral, pero el chaval no entendía nada, "¿el lago Hoan Kiem?", tampoco. Jodeeerr, la situación era surrealista, como si cogieras un taxi en Madrid para que te lleve a la Puerta del Sol y el taxista no supiera. Yo ya empezaba a pensar que nos estaban grabando en un programa de cámara oculta o algo así.
Cuando ya dábamos todo por perdido se me ocurrió una idea, saqué un papel y un boli y le hice un dibujo de la famosa iglesia como el que véis arriba. Inmediatamente comprendió "Ok, yes, yes, very good" y se pasó todo el trayecto descojonándose de risa y diciéndome "Ja, ja, very good, you Picasso, you Picasso". Así que ya sabéis, otro consejillo de trotamundos, antes de emprender un viaje practicad un poco con el Pictionary que en Hanoi quedó demostrado que a veces un dibujo vale más que mil palabras, sobre todo cuando no te entienden.
Pero la cosa no acaba aquí. Cuando ya estábamos relajados en el hotel me dí cuenta que tenía algo en un bolsillo trasero del pantalón, "Ostras, el mapa". En ese momento me sentí fatal acordándome de la bronca que le habíamos echado al primer taxista. Enseguida comprendí a qué se debía la cara de susto que tenía el tipo, yo pidiéndole un mapa que no tenía y el pobre hombre quizás hasta pensó que le queríamos dar el palo mientras le gritábamos y le señalábamos sus bolsillos, la guantera y el coche entero. Espero que no nos ande buscando la Interpol.
martes, 15 de febrero de 2011
SEGUIMOS VIVOS
He dejado el blog algo abandonado las últimas semanas, ya podéis perdonar. Pero no os preocupéis porque no ocurre nada malo, no he tenido ningún problema de salud ni me ha secuestrado ninguna tribu de caníbales.
El motivo no es otro que mi encuentro con mi amigo Jony Kontrol. Yo andaba por el norte de Laos, él en China por asuntos de trabajo, y tras ponernos en contacto decidimos reunirnos en Hanoi, la capital de Vietnam, al norte del país. Y desde entonces no hemos parado un segundo, hemos recorrido Vietnam de norte a sur y ahora mismo nos encontramos en Phu Quoc, una isla paradisiaca donde estamos pasando unos días tomándonos unas vacaciones dentro de las vacaciones.
Recomiendo visitar Phu Quoc a quien pase por Vietnam, por ahora sigue siendo un pedazo de eden pero los planes urbanísticos que se están preparando convertirán esta isla en un destino para el turismo de masas en unos diez años como muy tarde.
Prometo ponerme al día e ir colgando unos cuantos posts con más regularidad. De momento podéis comprobar en la foto de arriba que la vida me está tratando con excesiva dureza, ¡ay, qué sufrimiento!
martes, 25 de enero de 2011
¿BUM-BUM O SUK-SUK?
Regresando una tarde a la tranquila ciudad laosiana de Pakse después de unas horas conociendo los alrededores a lomos de una bicicleta, decidí parar a tomar algo en una de las muchas cervecerías que jalonan la ribera del río Mekong. Digo cervecería porque en el cartel de la entrada ponía bien claro beer garden, pero nada más cruzar la puerta percibí una extraña sensación, había algo en su atmósfera que no tenía nada que ver con esas cervecerías que conocemos a las que acuden familias y cuadrillas de amigos los fines de semana para ponerse morados de pollo asado y ensalada.
El local estaba vacío, un enorme chiringuito de madera y hoja de palma abarrotado de mesas y sillas vacías. Me daba igual, tomaría una cerveza bien fresquita y listo. Colgaban del techo unas cuantas bolas discotequeras, de esas con un montón de espejitos. Al fondo destacaba un gran escenario con una maquina de karaoke por suerte apagada. En la pared tres posters tamaño XXL, uno de Rambo, otro de Messi, y en el centro el de Manny Pacquiao, un boxeador filipino que levanta pasiones en Asia. Todo ese conjunto desprendía cierto aire bíblico, la máquina de karaoke era el altar, y los tres posters el padre, el hijo y el espíritu santo.
Por no haber casi no había ni personal, un hombre en una mesa contando un montón de billetes sin levantar la vista del fajo y un camarero semidormido que al cabo de un buen rato bostezó, se estiró y se animó a atenderme. Hago un inciso para comentar que Laos es el país durmiente por excelencia, yo creo que fueron ellos quienes inventaron la siesta y no nosotros. Tras un esfuerzo el camarero comprendió que quería una cerveza.
Pero el tipo desapareció de la escena, quizás se quedó dormido otra vez, y me trajo la cerveza una chica bastante llamativa para lo que son las costumbres laosianas de una pequeña ciudad. Me preguntó si quería que abriera la botella, le contesté que claro, no me la iba a llevar de recuerdo, comenzó a reírse, ji, ji, ji, y se sentó a mi lado. Yo me preguntaba qué narices querría la chica, quizás sólo intentaba pracicar su inglés con un falang. Pero cuando deslizó su mano sigilosamente por debajo de la mesa y la depositó en mi entrepierna enseguida comprendí que sí, quería practicar inglés... y francés y griego también.
-"Hey, hey, hey, pero...¡qué haces!, quita, quita, vaich, vaich."
-"Ok, now drinking Beerlao, later bum-bum", (término utilizado en todo el sudeste asiático para referirse al acto sexual).
-"No, no, no, te equivocas, no bum-bum, only Beerlao."
-"Ohhhhh, no bum-bum?, ok, suk-suk?", (término utilizado en todo el sudeste asiático para referirse a una felación en toda regla).
-"No guapa, ni bum-bum ni suk-suk, y para ya con las manitas, ponlas encima de la mesa donde yo pueda verlas."
-"Ohhhhh, why not bum-bum?, me no beautiful?"
-"Yes, yes, you very beautiful, pero ese no es el tema, además no puedo, estoy casado". Tuve que mentir por enésima durante este viaje respecto a mi estado civil.
-"Ok, no problem, your wife in America, me here, bum-bum with me". La tía debía pensar que todos los blancos somos americanos.
-"No, no, my wife not in America, she is here with me, y me está esperando así que I'm going now."
-"Wait, wait, I like you very much, you nice gentleman, special price for you, happy hour..."
La dejé con la palabra en la boca, tomé la cerveza de tres tragos y salí por piernas de allí. ¡Qué mujer más pesada, qué manera de insistir!. Al llegar al hotel comenté el episodio con algunos empleados y se meaban de risa, me explicaron que efectivamente muchos de los beer garden en realidad son tapaderas que funcionan todo el día como burdeles. En Thailandia o Camboya distingues a kilometros estas zonas y están perfectamente delimitadas, pero en Laos al no estar permitido "en teoría" el ejercicio de la prostitución los locales dedicados al tema tienen que disfrazarse de inocentes cervecerías y cosas así. Al menos, en vez de beer garden podrían llamarse bum-bum & suk-suk garden, para no confundir al personal digo.
martes, 11 de enero de 2011
CON USTEDES... LOS "MOUSTACHE BROTHERS"
En un lugar como Birmania, gobernado por una represiva dictadura militar no es fácil hacer pública ninguna posición en contra del régimen. Nadie en su sano juicio se atrevería a criticar a viva voz al ejército y sus generales, más teniendo en cuenta su forma de actuar en los últimos años ante cualquier conato de revolución popular. Una palabra de más y el sospechoso y puede que toda su familia dará con sus huesos en la cárcel.
Pero entre las pocas voces disidentes destaca una encantadora familia de Mandalay, un grupo de comediantes que lleva muchos años haciendo una representación donde se mezclan las danzas populares del país, un poco de la historia de Birmania, y unos desternillantes monólogos donde expresan la frustración de la situación que viven.
Estoy hablando de la Moustache Brothers Troupe. Los hermanos Par Par Lay, Lu Zaw y Lu Maw son el alma mater de este grupo, ahora sólo se les permite actuar en su propia casa, únicamente ante extranjeros, y también participan en el show sus mujeres, primas, cuñados y hasta su anciana madre que vigila desde la entrada de la casa cualquier movimiento sospechoso.
Lógicamente, han pagado un precio muy alto para poder desarrollar su carrera artística, su increíble osadía criticando al gobierno les ha salido cara. Comenzaron moviéndose por pueblos y ciudades de toda Birmania en una especie de espéctaculo clandestino, su fama fue creciendo y verdaderas multitudes acudían a ver esa extraña actuación donde aquellos tres hermanos locos se descojonaban de sus generales sin cortarse un pelo. La policía ya andaba con la mosca detrás de la oreja y su detención era inminente.
En 1996 fueron invitados por Aung San Suu Kyi, la voz de la oposición birmana, a su casa de Rangoon. Tras la representación fueron detenidos Par Par Lay y Lu Zaw, y se les condenó a siete años de trabajos forzados en las tierras del norte. Lu Maw se había quedado en Mandalay pero fue detenido poco más tarde. Como su fama había traspasado las fronteras fueron muchas las asociaciones de artistas y actores de todo el mundo quienes a través de Amnistía Internacional o Human Rights Watch presionaron a la junta militar exigiendo su inmediata liberación.
Los militares se dieron cuenta que estaban jugando con fuego, aquellos tres hermanos bigotudos tenían mucha más fuerza y apoyo popular del que habían imaginado. Aún así fueron detenidos más veces después de su liberación, la última en 2007, cuando sin ninguna causa aparente mandaron de nuevo a Par Par Lay a los campos de trabajo. Al final, tantos años de cárcel y penurias han causado mella en los hermanos y su salud se ha resentido bastante.
Pero eso no quita que a día de hoy sigan haciendo una representación diaria en su propia casa de Mandalay. Parece ser que las autoridades cedieron terreno y se les dijo que sólo podían actuar en casa, y que ningún birmano podría ver aquel espéctaculo subversivo. Ellos dicen que siguen actuando porque es lo único que saben hacer, han nacido comediantes, pero es evidente que no están muy tranquilos, saben que están en la lista negra y eso en Birmania es una losa de por vida.
La actuación es realmente curiosa, Lu Maw es el que mejor se maneja en inglés y el que lleva la voz cantante. Sólo estábamos cinco espectadores y los hermanos lograron que también participáramos en la obra, la interacción con el público a través de diálogos y preguntas es total. Entre bromas también intentaron asustarnos un poco diciendo que estábamos siendo vigilados por el KGB y que si se presentaba la policía ellos se largarían sin avisar por una puerta trasera y nos detendrían a nosotros.
Nada más comenzar la función Lu Maw nos pidió que sacáramos fotos, que silbáramos, que aplaudiéramos, que gritáramos, que riéramos, que pataleáramos... tenían que enterarse desde la calle que estábamos pasando un gran rato allí dentro. Entre acto y acto, mientras el resto de la tropa cambiaba de vestuario, Lu Maw se encargaba de entretenernos a través de ácidos monólogos donde mostraba la corrupción de los militares, cómo pasaba el dinero de mano en mano, la complicidad de la junta con los chinos quienes a través de sobornos estaban esquilmando el país, o nos explicaba de forma esperpéntica el atraso tecnológico de Birmania, su carencia de electricidad o servicios elementales. Con gran maestría hablaba de asuntos verdaderamente serios provocando las carcajadas de los presentes.
Cuando acabó la actuación nos invitaron a tomar té y rápido para el hotel, ya eran casi las once de la noche y no se puede andar por las calles a esas horas. No obstante, nos dijeron que podíamos pasar por su casa siempre que quisiéramos. Yo me acerqué a la mañana siguiente y estuve charlando un buen rato con Lu Maw. Faltaban pocos días para las elecciones y me explicó lo que iba a ocurrir, acertó en todo, el fraude del recuento, el miedo de la gente, la presión para ir a votar, etc. Para quitar hierro al asunto también me confesó que estaba secretamente enamorado de Penélope Cruz, yo le dije que estaba embarazada de otro famoso actor español bastante cachas y no le sentó nada bien la noticia.
También hay quien dice que los Moustache Brothers no son lo que eran, que han aprovechado su fama para sacar dinero a los turistas que acuden a su casa siendo ese su objetivo principal. Estas críticas vienen tanto desde fuera como desde dentro de Birmania y quizás tengan un poco de razón, no lo sé. La verdad es que ver la representación cuesta unos ocho dólares, una cantidad importante en un país tan pobre, pero al menos yo los pagué con mucho gusto, incluso cuando fui a visitarles fuera del horario de actuación me invitaron a comer junto a toda la familia. Me parece increíble que después de todo lo que han sufrido sigan teniendo esa actitud ante la vida, ese optimismo constante que utiliza la risa y el humor frente a la gravedad de su situación, creo que se merecen una vejez más tranquila, más plácida, y por qué no, con sus arcas un poco más saneadas. Ya les quitaron todo lo que tenían hace unos años.
martes, 28 de diciembre de 2010
SIN DINERO EN EL CULO DEL MUNDO ¿Y AHORA QUE?
Cuando uno se plantea hacer un viaje de larga duración enseguida se da cuenta que los preparativos son muchos más que si se tratara de unas simples vacaciones. Por un lado hay que dejar unos cuantos cabos bien atados en relación a lo que dejas atrás. Y después hay que prepararse ante lo que se viene encima, desde vacunaciones y seguros de viaje hasta compras de última hora.
Finalmente, y no menos importante, está el asunto del dinero. Si no tienes intención de volver a casa antes de un año no te vas a llevar el dinero que necesitas en efectivo, no es seguro y además es incómodo. Lo suyo es una tarjeta de crédito, o dos mejor que una.
Pero las tarjetas de crédito pueden tener doble cara. Por una parte te sientes tranquilo, seguro, eres un occidental adinerado en el tercer mundo, en pleno siglo XXI hay cajeros automáticos en los rincones más remotos donde no tienes más que introducir tu tarjetita y como por arte de magia te saldrán un montón de billetes.
Por otra parte también piensas... "joder, mi sustento diario depende de un par de trocitos de plástico, ¿y si fallan?"... Pero no, no pueden fallar, en todo caso puede fallar una pero siempre llevas otra, no van a fallar las dos.
Pero Murphy y su ley siempre entran en escena cuando menos te lo esperas y hace una semana me dí cuenta que mis tarjetas no funcionaban. Saliendo de Phnom Penh me acerqué a un cajero a sacar pasta, ni un dolar, fuí a otro y a otro y nada. Pensé que habría alguna caída de línea o algo así, ya sacaría dinero en Sihanoukville.
Al día siguiente en Sihanoukville ocurrió lo mismo, pero el mosqueo vino cuando ví que a otra gente si le salían billetes. Entré en internet y mis tarjetas aparecían como bloqueadas, ¿comooooo?. Enseguida empecé a mandar mensajes y correos a los bancos, pero era viernes y hasta el lunes no sabría nada.
Un fin de semana de incertidumbre y un nudo en el estómago que me impedía relajarme y disfrutar del lugar. No tenía más que cien dólares en el bolsillo y si no conseguía pasta me veía como el de la foto de arriba. Allí estaba yo, colgado en Camboya donde no conocía a nadie y ni siquiera había embajada española.
Entre el lunes y el martes me confirmaron que efectivamente mis tarjetas habían sido desactivadas porque se habían emitido unas nuevas con un chip de seguridad obligatorio a partir de 2011 según una nueva normativa europea bla, bla, bla... ¡joder!.
Al final tuve que ponerme en contacto con mi gente (mención especial para el namberguan) y en un momento me mandaron dinero desde Lanzarote a través de Western Union. Esta empresa se dedica a mandar lo que antes se llamaban giros por todo el planeta y tienen sucursales en todo el mundo, en Asia te las encuentras en cada esquina. Sólo hay que indicar el nombre del beneficiario, el pasaporte y el país en que se encuentra, y en diez minutos llegan los fondos al destino.
Espero que este post sirva de información a todos aquellos viajeros que puedan sufrir la misma experiencia, al final todo tiene solución.
viernes, 24 de diciembre de 2010
FELICIDADES
He tomado esta foto hace tan sólo unas horas, es la playa donde estamos preparando la nochebuena de este año. Me encuentro al sur de Camboya, en la zona de Sihanoukville, y esta es la playa de Ochheuteal, una maravilla.
Al caer la tarde nos hemos acercado al puerto mientras iban llegando los barcos y por veinte dólares nos han dado una caja enorme repleta de un buen surtido de pescado, hasta nos han dejado la típica nevera de camping para mantener fresquitas las cervezas. Sólo queda hacer un buen fuego en la arena.
Hace un año me tocó pasar esta noche en un pueblo inmundo de la India dando cuenta de una cena no menos inmunda. Este año me voy a tomar la revancha, la noche está preciosa. Felicidades a todo el mundo, familia, amigos, conocidos y desconocidos. Mucha salud para el año que viene.
martes, 14 de diciembre de 2010
SHWEDAGON PAYA
Cuando hablé sobre Rangoon hace unos días mencioné de pasada la pagoda de Shwedagon, dije entonces que me pareció la joya de la corona de la ciudad y pensé que se merecía un capítulo aparte. Está situada unos kilometros al norte del centro, sobre una colina, rodeada de verde y alejada del caótico bullicio, y constituye el complejo budista más importante de Birmania.
La pagoda principal mide casi cien metros de altura, está forrada de oro y piedras preciosas y de ella salen brillos incesantemente la mires por donde la mires. La leyenda dice que tiene unos dos mil quinientos años y que guarda ocho pelos del propio Buda, pero los expertos datan su construcción entre los siglos IV y VI.
Además de la gran pagoda se pueden ver muchas más de diferentes estilos budistas, cantidad de esculturas y un gran número de edificaciones que sirven como salas de oración, aposentos para los monjes o almacenes que guardan imágenes de Buda y otras reliquias. Todo ello se encuentra en torno a una plaza que rodea la Shwedagon Paya.
Pero lo más interesante es la vidilla que se respira en el recinto durante todo el día. Shwedagon es una especie de Meca para los budistas birmanos y deben acudir allí al menos una vez en la vida. A diario llega gente de los lugares más remotos del país para derramar agua sobre la cabeza de Buda, un vaso por cada año de vida que tienen.
Esto hace que a las afueras del complejo exista un extenso mercadillo con todo tipo de parafernalia e imaginería budista, desde simples barritas de incienso y collares de cuentas hasta gigantescas estatuas con la imagen de Sidharta. Las abundantes urnas para donaciones que salpican todo el recinto también están repletas de billetes.
Y no son sólo peregrinos los que acuden a Shwedagon, los propios habitantes de Rangoon utilizan el lugar como zona de esparcimiento y no van sólo a rezar. Se ven chavales que van a hacer sus tareas escolares, parejitas acurrucadas, viejos que van a echarse la siesta bajo la sombra de un banyan, y familias enteras de domingueros que extienden una alfombra en un porche bajo la atenta mirada de un enorme Buda y se pegan una comilona de órdago. La verdad es que en todo el recinto se respira una tranquilidad especial, es un lugar que invita a relajarse.
Casi el noventa por cien del pueblo birmano practica el budismo theravada y se ven monjes, monasterios y pagodas donde quiera que vayas. Los hombres llevan una vida monástica dos veces a lo largo de su vida, la primera como novicios, antes de los quince años; después de los veinte volverán otra temporada para ordenarse definitívamente como monjes. Esto da prestigio y buen kharma a la familia, y además mientras estén en el monasterio tienen una boca menos que alimentar. Por otro lado, los monjes pueden aprovechar su estancia para estudiar cantidad de materias.
Para la junta militar birmana los monjes son uno de sus principales problemas, un grano en el culo de su particular sistema. Pese al aura de misticismo que les rodea, los monjes han demostrado en los momentos más difíciles que son personas de carne y hueso y han dicho basta, se han puesto del lado del pueblo y han desafiado al gobierno. La rebelión más sonada ocurió en el año 2007, cuando miles de monjes se manifestaron durante días por las calles de Rangoon y Mandalay protestando por la subida del combustible. Su única arma eran los cuencos donde reciben su comida volcados hacia abajo en señal de protesta. Finalmente, el gobierno ejerció su habitual brutalidad y acabo con el problema.
Al contrario que en muchos países budistas, en Birmania también hay monjas, son las llamadas dasasila, las de los diez preceptos, también llevan la cabeza rapada y se diferencian de los hombres por el color rosa pálido de sus ropas. Es muy habitual verlas pidiendo comida en fila india por los comercios del centro de las ciudades.
Hablando de Birmania no es de extrañar que hasta en su religión haya algún matiz que la diferencie de otros países del sudeste asiático. Y es que aquí, aparte del budismo theravada se le da la misma importancia al nat, una figura pre budista, un espíritu del que dicen que puede habitar en personas, animales, plantas y todo tipo de cosas, y puede ser benevolente o maligno. Cuando por ejemplo ven a una persona con una deficiencia física o mental dicen que tiene un nat malo dentro de su cuerpo. Los birmanos rezan a Buda desde un plano más espiritual, pero para problemas concretos y conflictos terrenales piden ayuda a los nats.
martes, 30 de noviembre de 2010
I LOVE PAI
He pasado las últimas semanas de este nomadeo en Pai, un pequeño paraíso en las montañas del noroeste de Tailandia a mitad de camino entre Chiang Mai y Mae Hong Son, un lugar que conocí hace unos dos años y medio. En aquella ocasión se trataba de un viaje rápido, con billete de vuelta, no como el de ahora, y pasé unos pocos días pero me enganchó tanto que me prometí a mí mismo volver.
Ahora me he quitado la espina y me he quedado aquí dieciocho días, y me quedaría muchos más pero el nomadeo sigue y el cuerpo pide guerra otra vez. Pero en realidad la razón que me obliga a abandonar Pai es burocrática, estaba tan bien aquí que no me había dado cuenta que el visado me vence mañana, así que tengo que salir de Tailandia a toda leche si no quiero tener problemas para volver a entrar. Así de errante es la vida de los expatriados.
En líneas generales diré que Pai se ubica en un valle atravesado por un río y rodeado de montañas y jungla, aldeas tribales, aguas termales, cataratas, cañones, un paisaje de cuento, algo que parece irreal. Y el pueblo en sí sabe poner coto a un desmesurado desarrollo impidiendo la construcción de casas de más de dos alturas, o negándose a que se implanten franquicias como Mc Donalds, etc.
Aquí viven juntos tailandeses de la etnia shan, lisu, otros que huyeron del follón de Bangkok, una comunidad china, otra musulmana, y un creciente número de farangs u occidentales. Entre todos se entienden de maravilla y son los artífices de que el lugar siga siendo auténtico. En los últimos años no ha cambiado mucho, si acaso se nota un aumento del turismo interior. Pai se está poniendo de moda entre los propios tailandeses y los fines de semana se llena de gente que viene desde Bangkok o Chiang Mai.
Y otro de los factores que me han retenido es el clima tropical de montaña que tenemos durante estos meses. Las lluvias acabaron, luce el sol todos los días, y por la noche hay un fresquito que se agradece, no solemos bajar de los dieciocho grados pero es gracioso ver a los tailandeses temblando y usando plumiferos y gorros de lana.
Pocas veces durante este viaje me ha dado tanta pena abandonar un sitio, he hecho muy buenos amigos aquí y hoy pasan las horas entre despedidas y abrazos con la gente que me encuentro por la calle. Y por supuesto otra vez la promesa de volver. No me extrañaría que en un futuro, cuando todo ésto acabe, venga a vivir a Pai durante largas temporadas.
Bueno, ahora me espera una buena paliza, primero a Chiang Mai, luego a Bangkok, y seguido a Camboya. Tengo que hacerlo todo del tirón, he exprimido el visado hasta el último momento. Calculo que mañana por la tarde llegaré a Siem Reap, el punto de acceso a los templos de Angkor. Pero ya sábeis, eso será otra historia...
jueves, 25 de noviembre de 2010
TOCANDO EL CIELO EN BAGAN
Aparco mi bicicleta bajo la sombra de un árbol, un banyan. Observo la planicie y me veo rodeado de pagodas hasta donde la vista alcanza. Me quito la camiseta llena de sudor y me tumbo, una ligera brisa mece la hierba y ésta me hace cosquillas. No pienso en nada y me fundo en el paisaje.
Han debido pasar unas cuantas horas y hasta me he quedado dormido. No hay nadie, tan sólo un montón de mariposas volando encima, aprovechan la sombra igual que yo. A lo lejos oigo el rumor del río Irrawaddy, ancho y tranquilo aquí en Bagan, la corriente bajando rápida pero en calma, cientos de kilometros más abajo se dividirá en innumerables ramales formando el famoso delta hasta desembocar en el golfo de Bengala.
Sigo tumbado, los mosquitos ya ni me pican, llevo tanto tiempo en el continente que mi piel se ha debido volver asiática. Más allá se oye el traqueteo de algún carro tirado por búfalos, las risas y los juegos de algunos niños, los mantras budistas entonados por los monjes en algún monasterio cercano.
En el cielo veo un avión, estará a unos diez mil metros, ¿dónde irá?, levanto la mano y toco el cielo, la desplazo un poco y toco el sol. Se ha movido bastante durante el rato que llevo aquí tumbado, perdón, no se ha movido, está en el mismo lugar, somos nosotros los que nos movemos, es la tierra la que gira, y tomo conciencia de ello.
Han debido pasar unas cuantas horas, ni he mirado el reloj. Tampoco he tocado la mochila. Aparte de la cámara, un cuaderno de notas y un libro, llevo unos platanos, una manzana, agua y unos dulces caseros de tamarindo para chuparse los dedos.
No he comido, ni siquiera he bebido agua, tampoco he sacado fotos ni tomado notas, sigo enmimismado, sin pensar en nada, fundido en lo que me rodea. Toco el cielo otra vez.
Aparece un hombre a caballo, se apea y se tumba a mi lado. Sonríe y me ofrece un cheroot, un cigarro puro local que los birmanos fuman sin cesar. Lo acepto y fumamos juntos, tumbados, mirando al cielo. No nos entendemos, el viejo no habla inglés y yo sólo sé cuatro palabras en birmano. Pero nuestros ojos hablan, y nuestras miradas. Asentimos, reímos y seguimos fumando y mirando al cielo. Ahora nos entendemos perféctamente.
Pasa otro rato, quizás una hora o dos, el hombre se levanta y por señas me explica que siga más tiempo allí tumbado, me señala el sol, las pagodas y la luz reflejada en ellas, y me hace entender que dentro de un momento aquel paisaje convergerá en algo todavía más bello. Le hago caso y espero, tiene razón, se va galopando y me quedo allí sólo otra vez. Y vuelvo a tocar el cielo.
Y mi cuerpo parece que levita, o es mi alma quien se sale de su traje, ya ni siquiera noto las cosquillas que me hace la hierba. Mi cuerpo y mi espíritu se estremecen, estoy en pleno éxtasis vital. Y vuelvo a tocar el cielo, o a volar, ya ni siquiera lo sé. Tampoco sé si lo que he fumado era tan sólo un inocente cheroot.
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