viernes, 18 de diciembre de 2009

LOS THARU



De todos los grupos etnicos que habitan Nepal son los Tharu los que mas me han llamado la atencion, quizas porque no habia oido hablar de ellos, o quizas por ser tan diferentes del resto. Habitan principalmente las zonas bajas del pais a lo largo de todo el Terai y son los que con mas ahinco siguen viviendo segun su tradicion y se muestran mas reacios a las nuevas comodidades que les brinda el mundo moderno. Siguen viviendo en casas hechas de paja y barro y no son ni hinduistas ni budistas, sino animistas, creen en los espiritus de la selva y se consideran a si mismos como unas criaturas mas de esta, junto a los animales y las plantas.

Tienen una propia lengua de la que se desconoce su origen y antiguedad ya que no hay textos escritos, y sus rasgos fisicos son en muchos casos mongoloides, algo raro en el sur de Nepal, por lo que tampoco nadie sabe a ciencia cierta su procedencia, hay quien dice que eran soldados de Gengis Khan que se asentaron en el Terai cautivados por la jungla y su exuberante vegetacion.



Otra caracteristica de ellos que continuan estudiando los antropologos es su aparente inmunidad a la malaria. La franja del Terai era zona de alto riesgo hasta mediados del siglo pasado y al estar de paso en las rutas comerciales que comunicaban el subcontinente indio con China y las regiones del norte eran muchos los que inevitablemente caian enfermos. En epoca de monzones nadie se atrevia a cruzar esta zona, nomadas y comerciantes tenian que esperar a que acabaran las lluvias y disminuyera la poblacion de mosquitos.

Pero los Tharu jamas enfermaban, vivian en la selva en perfecta armonia con la naturaleza y conocian hasta el ultimo detalle de cada animal, cada planta y sus propiedades medicinales o alimenticias. Solo cazaban lo que necesitaban y talaban unicamente los arboles que crecian con mayor rapidez.



Y a pesar de ser los verdaderos guardianes de la jungla fueron expulsados de esta poco a poco cuando se establecieron los limites de parques nacionales y reservas de animales. No obstante se asentaron en las llanuras de alrededor y despues de muchas batallas politicas consiguieron permisos especiales y bosques comunales para poder seguir aprovechando los recursos de la selva.

Algunos tambien fueron enganados y arrendaron parcelas de algun terrateniente que apenas daban fruto por lo que se adeudaron cada vez mas y mas hasta llegar a vivir en un estado de semiesclavitud hasta hace muy pocos anyos cuando por fin consiguieron del gobierno tierras comunales. En vez de esclavos, los terratenientes les llamaban "mano de obra sometida", un eufemismo muy light para ocultar la cruda realidad.



En Chitwan pude ver como es su dia a dia y pude comprobar lo compenetrados que estan con la naturaleza. Todos los dias se adentran en la jungla para recoger madera y juncos con los que construir y mantener sus viviendas, me encantaba observar su rutina diaria. Al amanecer cruzaban el rio y se dirigian al interior de la selva siempre rio arriba donde pasaban todo el dia recolectando los materiales que necesitaban. Y al acabar la jornada no tenian que cargar con todo sino que fabricaban una rudimentaria balsa con la madera y los juncos cortados, se subian encima y se dejaban llevar por la corriente rio abajo hasta llegar a su cabanya. Toda una leccion de maxima eficacia.

Bueno, ya me encuentro en la India, en Varanasi, y esto es increible, llevo dias boquiabierto, pero como voy algo retrasado en el blog todavia me gustaria meter un par de capitulos mas de Nepal, asi que paciencia, paciencia, que todo llegara. Solo os adelanto que dejo Varanasi en dos dias y pasare nochebuena en Khajuraho. Felices fiestas a todo el mundo!

lunes, 14 de diciembre de 2009

EL TERAI



La franja sur de Nepal es conocida como el Terai y esta formada por las tierras bajas del pais, practicamente al nivel del mar, con lo que el contraste con el norte montanoso es muy llamativo tanto en sus paisajes como en sus pobladores, cultura y estilo de vida. Digamos que esta zona se asemeja mas a la India y de hecho hace tiempo pertenecio a este pais.

En Nepal ya se esta metiendo el crudo invierno, la temporada de montana se acaba hasta la proxima primavera y en el valle de Kathmandu o en Pokhara se empieza a notar el frio, asi que casi todos los viajeros salimos de estampida y vamos abandonando poco a poco el pais. Unos toman aviones hacia el sudeste asiatico y otros bajamos a la India por carretera. Y de camino al sur aproveche para visitar unos dias esta zona del pais, concretamente el Parque Nacional de Chitwan, situado entre el rio Rapti y la frontera india.



Este parque comprende un ecosistema espectacular, con densa vegetacion, jungla, y a pesar de los cazadores furtivos, una creciente poblacion de elefantes salvajes, cocodrilos, rinocerontes, tigres de bengala y cientos de diferentes tipos de aves. Y todo ello rodeado de llanuras con arrozales y campos de mostaza que en esta epoca estan en floracion dotando al paisaje de un color amarillo intenso.

Algunos dicen que aparte de una visita al parque no hay mucho que hacer en Chitwan, pero para los que viajamos sin prisa pasar unos dias sin tener mucho que hacer supone una autentica delicia. Jornadas propicias para dormir a pierna suelta, descansar, leer un rato, pasear otro rato, coger una bicleta, ordenar notas y fotos, actualizar el blog, lavar la ropa, charlar con lugarenos y otros viajeros, y disfrutar de espectaculares amaneceres y puestas de sol repantingado en las hamacas de cualquiera de los basicos chiringuitos que jalonan la ribera norte del rio.

Tambien dedique un dia a hacer el Indiana Jones por la jungla. Pero en vez de juntarme a uno de esos grandes grupos super organizados consegui por el mismo precio una excursion privilegiada, solo eramos tres, un guia tharu, un empleado de mi lodge y yo. Salimos al amanecer en una canoa bajando el rio hasta atracar en un arenal repleto de todo tipo de aves y algun cocodrilo. La travesia fue magnifica, envueltos en una preciosa bruma producida por el contraste del fresquito de las primeras horas del dia con las calidas aguas del Rapti.



Despues nos adentramos caminando en la jungla siguiendo el rastro dejado por un rinoceronte, una enorme cagada recien puesta y toda la maleza aplastada a su paso, yo iba en medio y mis acompanantes escoltandome con unos palos. Las instrucciones eran claras, si veiamos un rinoceronte podriamos acercarnos a unos diez metros siempre que hubiera un arbol cerca para subirnos a el en caso que el bicho se mosqueara. A pesar de su peso un rinoceronte puede alcanzar velocidades de 40 o 50km hora. Si veiamos un elefante y la cosa pintaba fea tendriamos que correr, no valia de nada subirnos a un arbol porque de un par de embestidas lo tiraria abajo.

Yo pregunte que tenia que hacer si veiamos un tigre, o si el nos veia a nosotros previamente, y me dijeron que no me preocupara, que corriera hacia atras sin darle la espalda mientras ellos lo asustaban haciendo aspavientos con los brazos, dando gritos y amenazandolo con los palos... con los palos?, en fin, menos mal que no vimos ninguno. Tuvimos suerte y vimos un par de rinocerontes pero no hubo problema, se mostraban muy tranquilos. De vez en cuando nos echaban una mirada pero seguian a lo suyo, pastando tranquilamente como si fueran vacas. El guia era un tipo encantador y conocia absolutamente todas las aves y plantas que veiamos, vivio su infancia en plena selva hasta que fue considerada parque nacional, ademas sabia dar la informacion precisa sin soltar un rollo insoportable.



Y por la tarde subi a lomos de un elefante a dar otra vuelta y ver mas bichos. Ir montado encima de un elefante resulta un poco incomodo hasta que te acostumbras, pero cuando encontrabamos algun rinoceronte nos podiamos acercar mucho mas sin ningun peligro. El unico susto me lo lleve al cruzar un riachuelo donde habia unos cuantos cocodrilos al sol. No se atreven a atacar a un elefante, pero este se balanceaba tanto que yo ya me veia cayendome al agua y sirviendo de merienda a esas bestias.Por supuesto no ocurrio nada, el "mahout" (conductor del elefante) sabia lo que se hacia, cada elefante domesticado tiene un unico jinete desde que nace hasta que muere y la simbiosis entre ambos es perfecta.

Asi que ya sabeis, a los que viajeis a Nepal os aconsejo sin dudarlo visitar el Parque Nacional de Chitwan, un lugar perfecto para pasar unos dias de relax despues de hacer algun trekking por el Himalaya, y ademas de ser la zona mas barata del pais y tener una agradable temperatura cuando mas arriba ya se mete el invierno, la poblacion tharu que habita esta zona es gente de lo mas sencilla y encantadora que he visto hasta ahora.

sábado, 12 de diciembre de 2009

LA GUAGUA DE BHAIRAWA A LUMBINI



Creo que ya he comentado algo en este blog sobre los riesgos de viajar en transporte publico en Nepal, y no es solo que te puedas despenyar por cualquier desfiladero, eso seria en el peor de los casos, tambien cuenta la calidad del bus en cuestion, toda la gama posible desde Tourist Bus hasta Local Bus, a sabiendas de que el Tourist Bus suele ser una autentica bazofia, con que de ahi para abajo ya podeis imaginar.

De la mecanica ni hablo porque cualquiera de ellos puede sufrir un "little problem" en cualquier momento. Y aunque nunca lo sabes hasta que subes a uno, tambien depende de la cantidad de gente que pueda entrar en el, si coges uno en el que todos van sentados estas de suerte.

Hasta ahora he tenido de todo, pero el otro dia tome uno que de momento se esta llevando el premio al mayor desproposito. Era un trayecto corto, venticinco kilometros mas o menos, terreno llano y casi todo largas rectas... y tardamos cerca de tres horas!.

Al principio tuve suerte, o eso pense yo, entre de los primeros y pille uno de los asientos delanteros, podia estirar las piernas y todavia sobraba sitio para mi mochila. Pero a medida que iba entrando gente mi espacio iba menguando poco a poco, no sabria decir la cantidad de personas que habia de pie en el pasillo empotrandose contra los que estabamos sentados. Y lo peor estaba por llegar.



El autobus paraba cada quinientos metros, bajaban cuatro pero subian quince, yo no daba credito, no hay regla matematica que pueda explicar eso, esta gente debio inventar el "tetris". Y el azafato-cobrador, que suele ir con la puerta abierta y medio cuerpo fuera, se desliza entre todos como una serpiente y sabe en todo momento quien ha pagado y quien no.

En un momento dado hubo un tio que me dijo algo y se sento en mi mochila, bien, no pasaba nada, pero otro tipo que llevaba observandome un par de minutos debio deducir que mis piernas eran lo suficientemente largas como para hacer un banco y ni corto ni perezoso se sento encima mio sin ni siquiera pedir permiso, tocate las narices!.

Cuando llego a su parada respire aliviado, pero todavia me quedaba sufrir un poco mas. Una chica que llevaba en brazos un nene de unos dos anyos vio el asiento libre, o sea mis piernas, y me planto al ninyo encima. Pero la mujer no contaba con la reaccion del chaval. Este me miraba aterrorizado, no creo que en su corta vida hubiera visto muchas veces un occidental tan cerca, y yo llevaba barba de dos semanas y cinco dias sin poder tomar una ducha decente, con lo que el pobre crio empezo a berrear inmediatamente. Y la madre pasando de todo, y yo haciendo carantonas a la criatura para ver si se calmaba un poco.

Y para terminar, la traca final. En una de las innumerables paradas vi a un grupo que portaba una rudimentaria camilla con algo encima envuelto en unas telas... era un muerto!, al parecer lo llevaban a su lugar de origen para la correspondiente cremacion. No, por favor, un cadaver dentro ya seria demasiado, a ver si a este tambien me lo iban a poner encima. Menos mal que despues de evaluar la situacion decicieron subirlo a la baca del bus.

En fin, una experiencia totalmente surrealista. Son cosillas de los viajes que quedan para el recuerdo, en algun momento me entraron ganas de bajar a gritos del autobus cagandome en todos los dioses hindues, pero cuando pasas el trago te ries de ello y todo queda en una anecdota mas.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

BODHNATH, PATAN Y BHAKTAPUR



Estos tres pueblos constituyen los sitios mas interesantes del Valle de Kahtmandu y estan a tiro de piedra de la capital, lo que supone una escapada perfecta para salir de la city y su polucion. Ademas, tambien tienen buenos alojamientos y merece la pena quedarse un par de dias. Normalmente por el dia estan abarrotados de turistas pero con la caida del sol casi todos desaparecen y puedes disfrutar del lugar en exclusiva y embriagarte del relajado ritmo de vida de los lugarenos.



Yo me aloje unos dias en Bodhnath mientras se estaba tramitando mi visado para la India. Tambien pase un par de jornadas en Bhaktapur antes de despedirme del valle y tomar rumbo sur a las tierras bajas, pero sin duda fue Bodhnath la que mas me cautivo, quiza por ser tan diferente a los demas lugares.



En Patan y Bhaktapur se puede vivir la autentica cultura newar, ambos sitios tienen impresionantes plazas Durbar, repletas de templos, columnas y estatuas medievales, concretamente la plaza Durbar de Patan es mucho mas grande y mas rica artisticamente que la de Kathmandu. Y lo mejor de Bhaktapur es que su casco viejo es exclusivamente peatonal, algo muy dificil de encontrar por estas latitudes. Ademas sus calles tienen un adoquinado bastante decente y se ve todo mas limpio que en otros lugares.



En estos sitios la gente pasa el dia sin ninguna prisa, las mujeres ponen a secar el trigo y el arroz en las aceras, lavan sus ropas y sus cuerpos en las fuentes publicas, los comerciantes se desperezan sentados en la entrada de sus tiendas, la chavaleria corre y grita mientras juega por sus callejones, los vejetes aprovechan hasta el ultimo rayo de sol para sentarse en las afueras de algun templo y pasan el rato arreglando el mundo. Una forma de vida muy natural, y parecen felices, casi todas las miradas muestran serenidad y buen rollo.



Y Bodhnath es algo diferente, alli no se ven plazas Durbar ni la tipica arquitectura newar en sus edificios. Bodhnath es el centro del exilio tibetano en Nepal y tiene una poblacion mayoritariamente budista. Su plaza principal contiene la mayor stupa del pais y en sus calles hay cantidad de gompas budistas donde estudian monjes venidos de rodo el planeta.



Es curioso, pero antes de venir a Nepal y leer un poco sobre el pais y su gente siempre lo habia asociado con montana y budismo. En cuanto a los montes no andaba equivocado, pero tenia una idea erronea de sus usos religiosos. La inmensa mayoria de sus habitantes procesa el hinduismo, solo en la montana y a partir de los tres mil metros se vive el budismo, sus pobladores son de nacionalidad nepalesa pero descendientes todos ellos de los nomadas tibetanos que recorrian el Himalaya con sus rebanos de yaks y comerciaban con sal y otros productos hasta que decidieron asentarse en determinados valles.



Y si en la montana pude comprobar el estilo de vida de los campesinos tibetanos, en Bodhnath se vive dia a dia el exilio cultural y politico, desde aqui se manejan todos los hilos y se organizan estudios y seminarios sobre la situacion actual del Tibet y la ocupacion china, y tambien se organizan actividades de apoyo a la causa por todo el mundo. Digamos que el Dalai Lama tiene en Bodhnath uno de sus principales puntos de promocion a escasos kilometros de la frontera.



Y en Bodhnath tambien ocurre lo que en las otras ciudades anteriormente mencionadas, una vez que se van los turistas todo queda una mezcla de espiritualidad y relax donde no hay mucho que hacer, y lo mejor es sentarte en la plaza y ver como los fieles dan vueltas y vueltas alrededor de la estupa siempre en el sentido de las agujas del reloj, haciendo girar las ruedas de oracion para lanzar sus plegarias al viento y de paso charlar un poco con los vecinos. Es una mezcla de acto social y religioso. Todos son exiliados tibetanos y siguen vistiendo sus trajes de hace siglos, eso si, siempre combinados con un plumifero o alguna ropa de imitacion de "The North Face". Me encantan las mujeres mayores, todas llevan su pelo cano perfectamente peinado y suave y se hacen unas largas trenzas que acaban unidas la una con la otra.

Postdata: perdonad por la falta de acentos y enyes pero ahora estoy al sur del pais, a punto de entrar en la India, y no es facil encontrar wifi por aqui con lo que no me ha quedado mas remedio que entrar a un ciber. Todavia me queda mucho que contar de Nepal, prometo ponerme al dia.

lunes, 30 de noviembre de 2009

PASHUPATINATH: TEMPLOS, CREMACIONES Y SADHUS



Pashupatinath es el mayor templo hinduísta de Nepal y uno de los más importantes de todo el subcontinente indio. En realidad más que de un templo se trata de un conjunto de ellos situados en torno a ambas riberas del río Bagmati donde diariamente se celebran cantidad de cremaciones. Todo ésto hace que siempre se encuentre abarrotado de fieles, peregrinos y turistas sacando fotos aquí y allá. También es un lugar de concentración de sadhus, los hombres sagrados hindúes que más allá de la peregrinación buscan la iluminación a través del ascetismo y la ruptura con cualquier atadura material. Viven en cuevas, bosques o templos y dedican practicamente todo el dia a la meditaición.



En la mayoría de estos templos sólo se permite la entrada a los hindúes, pero bueno, a mí me interesa más el ambientillo que se forma en sus alrededores y es un placer dejarte llevar por la marabunta de fieles que por allí transita. Y por supuesto lo que más morbo me daba era ver alguna cremación, sí, ya sé que es un poco macabro pero ya que estamos aquí habrá que empaparse de la cultura de esta gente.

Y la verdad es que ver una cremación da respeto, estás viendo en vivo el momento en el que un espíritu abandona su cuerpo, su materia, o dejando el lenguaje místico ves como un cuerpo humano se achicharra, y joder, ésto impone un poco, sobre todo cuando viene la humareda encima tuyo y huele a cuerno quemado. Yo me situé en la ribera opuesta y saqué alguna foto disimulando, pero hay cada guiri que es de dar de comer aparte, se meten en mitad de la familia a tomar imágenes y parece que no se dan cuenta que es un momento doloroso para ellos, están despidiendo a un ser querido.



Después de dar un largo paseo y ver un par de cremaciones me senté en una escalinata a descansar un rato, pero justo al lado había un sadhu que me invitó a sentarme con él. Hay muchos jetas que ni siquiera son auténticos sadhus, simplemente se disfrazan para sacar unas rupias a los turistas posando para sus fotografías. Sin embargo, éste parecía auténtico, no me pidió fotos ni rupias, sólo quería charlar así que accedí y me senté junto a él.

Parecía bastante joven para ser sadhu, pero no sabría decir su edad porque era un sadhu naga, de los que van desnudos con todo el cuerpo cubierto de ceniza blanca, casi no puedes adivinar sus facciones ni sus rasgos. Se llamaba Ram y me contó que llevaba ya unas semanas sin moverse de aquel sitio, allí tenía sus cuatro cosas y dedicaba casi todo el día a la meditación, alimentándose unicamente de agua, fruta, leche y hachis. Dicen que la diosa Shiva le pegaba al peta de lo lindo y los sadhus se lo han tomado al pie de la letra.



En un momento hizó un pequeño fuego con algo de leña y calentó un perolo de leche para los dos. La verdad es que estaba super agría y sabía a rayos, pero bueno, había que aceptar su hospitalidad. Y de postre preparó un enorme shilum de charas (una pipa de hachis) y me lo dió a encender, bueeeeno, habría que darle un par de caladas para no quedar mal. Después el tío empezo a hablarme de lo divino y lo humano hasta que a los cinco minutos me disculpé y le dije que tenía que seguir mi camino, entre la leche, las caladas de la pipa y el tufo a carne quemada que venía de las cremaciones me estaba entrando una pájara de narices, necesitaba aire urgentemente.

Cuando llegué al hotel me olía la ropa como si hubiera asistido a una barbacoa humana, mandé lo que llevaba encima a lavar y me metí debajo de la ducha un buen rato. Para más inri el agua estaba helada, se había ido la luz, uno de los más que frecuentes apagones de Nepal, pero por lo menos conseguí quitarme de encima aquella sensación.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¡QUE VIENEN LOS MAOISTAS!



Hace un par de días recibí un correo de un amigo que estaba algo preocupado sobre las convulsiones políticas de Nepal durante estos días, me decía que había escuchado que el gobierno estaba paralizado, Kathmandu bloqueado, que los maoistas estaban a punto de volver a las armas y la guerra civil era inminente. No sé que información estará llegando a Occidente, me imagino que la maquinaria neo-liberalista que controla el mundo como si fuera el juego del monopoly habrá puesto a trabajar todos sus medios de comunicación para alertarnos de la plaga comunista que quiere acabar con ese "mundo libre" establecido por el tío Sam y sus afines. Pero podéis estar tranquilos porque el único peligro real que veo actualmente por aquí es darte una leche mortal viajando en autobus o ser atropellado por una moto en plena calle.

Es cierto que hay tensiones y no voy a daros ahora una clase de historia política nepalesa porque no acabaría nunca, para eso podéis recurrir a la Wikipedia donde está todo muy bien documentado. El caso es que durante los últimos siglos Nepal vivió bajo el yugo de una monarquía parasitaria que vivía a todo trapo sin preocuparse demasiado de las necesidades de su pueblo. Disolvían el parlamento o lo restauraban según el humor con el que se levantaban ese día, e incluso había muchas rencillas entre los miembros de la familia real. En 2001 un principe llegó a palacio con un pedo monumental y se cargó a tiros a casi todos los miembros de su familia antes de suicidarse. Todos sospecharon que se trataba de un montaje perfectamente calculado por el nuevo rey.



Pocos años antes, en 1996, los maoistas habían declarado "la guerra del pueblo", exigiendo la supremacía civil. Las escaramuzas entre los guerrilleros y el ejercito gubernamental duraron diez años y una vez llegado el acuerdo de paz se celebraron unas elecciones democráticas el año pasado donde los maoistas arrasaron en las urnas y formaron un gobierno de coalición con otras fuerzas políticas. Sobre la marcha se abolió la monarquía (a ver si tomamos nota), se acabo con siglos y siglos de estancamiento social, político y económico en un pais que veía como seguía viviendo en la edad media mientras que sus vecinos indios y chinos despegaban a pasos agigantados en el panorama mundial.

El siguiente paso que intentaron dar los maoistas fué declarar estados autónomos para descentralizar el poder concentrado en el valle de Kathmandu y repartir un poco los presupuestos del estado en las zonas rurales donde son practicamente inexistentes las inversiones en sanidad, educación o infraestructuras. También quisieron cesar al siniestro jefe del ejército contra el que habían estado luchando durante diez años. Pero estos asuntos fueron abordados con muchas reticencias entre los demás miembros de la coalición, y tras unas cuantas artimañas consiguieron sacar del gobierno a los maoistas hace seis meses. Logicamente, éstos andan bastante cabreados, hace un año ganaron de calle las elecciones y ahora se ven fuera el parlamento.

Y el pueblo nepalés ve como sus ilusiones y expectativas han caído en saco roto, el gobierno actual no mueve ficha y el país continúa con sus problemas crónicos. Así que los maoistas han establecido un calendario de protestas y se han echado a la calle. Pero de momento lo han hecho de una forma festiva, hay manifestaciones, concentraciones, cortes de carreteras, pero todo ello rodeado de música, canciones, tenderetes de comida y mucha alegría. Han dejado claro que van a llevar a cabo sus reivindicaciones de forma pacífica, de momento claro, vamos a ver como responde el gobierno, por ahora se les ve un poco acojonados al ver la masiva respuesta popular al llamamiento de los maoistas.



El otro día tuve la suerte de asistir a una de estas jornadas de protesta en Pokhara. Me dirigía al casco antiguo en bicicleta cuando me crucé con una pareja de americanos que me dijeron: "No sigas, date la vuelta, están los maoistas". Parecía que habían visto al diablo en persona pero como podéis suponer no les hice ningún caso y me dirigí rápido al centro del cotarro. Como habían puesto una barricada aparqué mi bici un poco antes y fuí hacia ellos armado con mi camara de fotos, enseguida noté sus miradas clavadas en mí pero levanté el puño al más puro estilo Che Guevara y todos se pusieron a jalearme, ya me había ganado su confianza.

Al momento me ví totalmente rodeado por los manifestantes pero no pasaba nada, suponían que era algún periodista internacional y todo el mundo quería contarme sus problemas, el motivo de sus protestas e incluso sacarme a bailar con ellos. Me hablaban de sus necesidades urgentes, no entendían cómo todavía hoy en día mueren decenas de personas diariamente en la carretera, cómo sus hijos no pueden completar sus estudios, o cómo la mortalidad infantil del país está entre las más altas del planeta. Una señora me contó que su hijo de tres años había muerto deshidratado por una simple diarrea que ningún médico había tratado.

El momento más cómico del día tuvo lugar con un policía. Quise seguir a un par de fotógrafos y a un cámara de televisión que se habían subido a un muro de un cuartel para tener mejores imágenes. De repente me vino el tío y me pidió un carnet de prensa, le saqué de la cartera el de patrón de embarcaciones de recreo y se quedó tan ancho, "Ok, ok, no problem". En fin, que ya véis que los temidos maoistas no son ningún ejército de orcos ni nada por el estilo, simplemente son el pueblo, un pueblo encantador que tiene unas aspiraciones totalmente legítimas; cuando la sociedad habla hay que escucharla y más si son una inmensa mayoría. A mí personalmente me han caído muy bien.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LA MAGIA DEL HIMALAYA



Llevo ya un tiempo sin actualizar este blog pero espero que me sepáis perdonar, estos días han transcurrido entre largas jornadas de descanso en Pokhara y alguna que otra celebración con compañeros del camino que hemos ido coincidiendo por aquí. Después de la batalla se agradecen esas veladas alrededor de una buena cena, cervezas frías y grata compañía recordando momentos pasados y charlando sobre futuros proyectos. También he pasado un par de días doblado debido a algo que comí en mal estado, ya sabéis las consecuencias de una intoxicación alimenticia así que no voy a entrar en detalles escatológicos.

Por otra parte reconozco que no he encontrado la inspiración necesaria para plasmar aquí todo lo vivido esas semanas en la montaña, tengo tantos recuerdos en la memoria, tantas imágenes en la retina, tantas vivencias, tantas sensaciones...que no sé ni por dónde empezar, ni cómo hacerlo de una forma ordenada o concisa para no aburriros.

Pero bueno, mis dedos tienen que empezar a fluir por este teclado y ahora, después de cenar, calentito en mi habitación y escuchando a Charlie Parker creo que es el momento idóneo para soltarme un poco.



En primer lugar quisiera agradecer esta experiencia a la propia montaña, estoy seguro que parte de la fuerza que he necesitado para seguir arriba día a día hasta cruzar el Thorung La me la han dado esas cumbres, su constante presencia encima tuyo es algo indescriptible, te empuja a seguir, a adentrarte más y más, poco a poco. Hubo alguna noche dura, bajo cero y durmiendo a veces en un chamizo hecho de tablas con un simple catre donde entraba el frío por todas las esquinas y hacía casi la misma temperatura que en el exterior. Pero llegaba el alba y todo cambiaba, unos amaneceres con un sol radiante, ni una nube, nada de contaminación, podías percibir hasta las diferentes texturas de los picos más altos según fuera incidiendo en ellos la luz del sol, y llegaba el calorcito, y se te cargaban las pilas, y decías...¡vamos para arriba!.

Uno de los momentos especiales del día era antes del amanecer, personalmente nunca había visto algo así. Cuando el cielo todavía está oscuro las montañas más altas ya empiezan a recibir la luz del sol y el contraste es espectacular, la noche todavía parece cerrada mientras que las cumbres resaltan como enormes moles fosforescentes. Lo descubrí por primera vez una noche cuando salí de la habitación a hacer un pis y me quedé atontado mirando aquello sin poder apartar la vista hasta que amaneció.



Y también está el silencio, el maravilloso y sobrecogedor slencio de la montaña, tanto que a veces asusta, sobre todo cuando estás a cinco mil metros. Todo lo que tu vista alcanza es naturaleza en estado puro, mires donde mires sólo ves picos nevados, glaciares, valles, ríos...y lo único que oyes es tu respiración, y si la aguantas un poco ni siquiera eso, silencio total, ¡es acojonante!. Y el color del cielo limpio a esa altura también es diferente, se nota que estás muy arriba, algunos dicen que es azul cobalto, no tengo ni idea cómo es el cobalto, pero es un azul precioso.

Y no podemos olvidar que estamos hablando del Himalaya, desde el primer día recorres los mismos caminos que se han venido utilizando durante siglos como rutas comerciales entre el subcontinente indio y China, el Tibet, los valles del Dolpo y del Alto Mustang, lugares míticos donde se pagaba el peaje de la ruta de la sal, senderos transitados por comerciantes, nómadas o hasta por las tropas de Gengis Khan.

Y más, muchas cosas más, desde las diferentes aldeas hasta sus pobladores y los compañeros de excursión que he ido conociendo por el camino, pero ya hablaré otro día de los aspectos más concretos de este trekking. En este capítulo tan sólo he hablado un poco de mis sentimientos durante esos días, de lo que me llegaba dentro, en definitiva de la magia del Himalaya.

lunes, 2 de noviembre de 2009

SIN PALABRAS













Aquí tenéis unas cuantas imágenes del día crucial del trekking, la ascensión desde 4500 hasta los 5400 metros del Thorung La, temperaturas bajo cero, mucha nieve, y lo peor, mucho hielo. Ayer llegué a Pokhara y fué como llegar a casa, me quedaré unos días por aquí de relax total y ya iré contando las sensaciones de esta gran experiencia.

jueves, 29 de octubre de 2009

ULTIMAS NOTICIAS

Segun ultimas noticias llegadas a nuestra redaccion, el proyecto "Un billete de ida" continua con buen pie y el dia ventiocho de Octubre, a las once de la manana, despues de muchos dias de caminata por el Himalaya, consiguio atravesar la cordillera de los Annapurnas cruzando el mitico collado del Thorung La, situado a 5416 metros, uno de los pasos de montana mas altos del planeta.

Nuestro protagonista se encuentra ahora en Muktinah, a 3800m., un pueblito de la zona del Trans-Himalaya, en la region del Mustang, descansando de la paliza de la ultima etapa y asimilando todavia la gesta conseguida. A partir de ahora solo resta seguir bajando por el valle del rio Kali Gandaki y esperamos que dentro de unos dias llegue a Pokhara y nos cuente con pelos y senales tamana experiencia. ImageChef.com - Custom comment codes for MySpace, Hi5, Friendster and more

viernes, 23 de octubre de 2009

NOTA BREVE DESDE MANANG

No puedo escrbir apenas porque esto va muy lento y es carisimo, ademas parece que se va a ir la luz. Todo de maravilla por el momento, mis piernas responden perfectamente, mi espalda va muy bien a pesar de cargar con la mochila y no me ha salido ninguna ampolla en los pies. Estoy debajo de un monton de montanas de siete mil metros para arriba, indescriptible.
El tiempo es buenisimo aunque por las noches hace un frio del carajo, me encuentro estupendamente de cuerpo y animo y manana tirare un poco mas arriba, a los cuatro mil metros.
Saludos.

lunes, 12 de octubre de 2009

LA VUELTA A LOS ANNAPURNAS



Creo que caminar es sin duda una de las formas más bellas de viajar, un medio de transporte exigente pero altamente satisfactorio y recompensado. Y estando por estos lares no puedo dejar pasar la oportunidad de perderme unos cuantos días por la montaña. Me encuentro debajo de la cordillera del Himalaya, las cumbres más impresionantes del mundo y una zona de una increíble biodiversidad en cuanto a fauna, flora, diferentes grupos étnicos, y todo ello rodeado de una sobrecogedora espiritualidad.

Entre los numerosos trekkings que hay en Nepal, el de la vuelta a los Annapurnas es el más solicitado por el montañero medio y miles de personas lo realizan en la temporada idonea, Octubre-Noviembre o Marzo-Abril. Consiste en una especie de círculo que hay que recorrer en el sentido contrario a las agujas del reloj comenzando desde abajo. Son unos doscientos kilometros que se hacen entre dos y tres semanas, se van haciendo caminatas de unas cinco o seis horas diarias y se para a pernoctar en una aldea. La primera mitad recorre el valle del río Marsyangdi y se va ganando altitud progresivamente hasta la parte más dificil, el collado de Torungh-La (5416 metros), después se pasa por los límites del reino de Mustang y se baja por el oeste siguiendo el curso del río Kali Gandaki.

Todo ésto suena mágico pero ahí es donde radican también mis temores, sinceramente no creo que complete todo el recorrido, me conformo con ir disfrutando poco a poco e ir viendo como va funcionando el organismo, si el sentido común me dice que pare, media vuelta y no pasa nada. Para empezar este es un trekking que la mayoría hace a través de agencias especializadas con guías, porteadores y la leche. Mi idea es hacerlo a mi bola, así no tengo que andar cumpliendo ningún programa establecido. Naturalmente, me iré juntando con gente que vaya en mi misma situación. Mañana empezaré el camino con dos holandeses que también viajan sin prisa, son un par de armarios y diez años más jovenes que yo, a ver que tal me acoplo a su ritmo. Lo que tengo claro es que en un trekking como estos prima la seguridad, e ir acompañado es importante.

Otro tema es el de la altitud. A partir de los tres mil metros sobre el nivel del mar llega mucho menos oxígeno al organismo y los pulmones y corazón tienen que funcionar a otro ritmo no acostumbrado pudiendo darse el caso del llamado mal de altura y degenerar en un edema pulmonar o cerebral. A los primeros síntomas es mejor descansar uno o dos días donde te pille y si persiste descender inmediatamente. Reconozco que todo ésto me acojona un poco, la montaña no es mi elemento y nunca he estado a esas alturas. Calculo que al sexto o séptimo día llegaremos a Manang, el pueblo más importante de esa zona, a unos tres mil quinientos metros, y allí veré cómo me encuentro. En este pueblo hay una cámara hiperbárica, hospital, etc. Y conexión a internet o sea que ya os contaré como va la cosa. De Manang para arriba hay unos días difíciles de verdad, hay que subir dos mil metros más. Todos los años la palma alguno en este trekking, pero creo que este año ya se ha cumplido la media así que yo me libro, je, je...

Y luego está la temperatura. Me hecho acopio en Pokhara de toda la ropa que he podido, pero intentando que la mochila tampoco pese una tonelada. De todas formas me llevo lo necesario, por supuesto el portatil y todo lo superfluo lo dejo en el hotel de Pokhara. A esas alturas lo normal es que de día pegue el sol fuerte, pero por la noche y a la mañana temprano estaremos bajo cero. Tener una buena predicción del tiempo me parece importántisimo antes de empezar una jornada, no tiene que ser nada agradable que te sorprenda la lluvia, la nieve o vientos huracanados cuando estés a tres horas de un sitio donde resguardarte. Y por ahora el tiempo está bastante inestable, sobre todo por allí arriba, hasta los profesionales han tenido que abandonar sus expediciones.

Lo bueno es que durante esta dos semanas en Pokhara me he estado preparando a conciencia. Casi todas las mañanas me he hecho unos veinte o treinta kilometros en una estupenda bici de montaña que tengo alquilada por poco menos de un euro al día. Después solía ir a un hotel, el Castle Inn, es unos de los pocos de lujo que hay en Pokhara y por medio euro te dejan acceder a sus instalaciones. Tiene una buena piscina climatizada para echar unos largos y una sauna para acabar de sudar. Y alguna tarde he alquilado una canoa para remar por el lago, así que entre una cosa y otra me encuentro a tope.

Y por lo demás, pues un poco nervioso ante la partida, y con la adrenalina a cien mil. Saldremos a las seis de la mañana en bus hasta Besisahar y allí empezaremos a caminar. Ahora vamos a cenar al Lakeside y a tomar un par de cervezas Everest bien fresquitas para despedirnos de la civilización. A partir de mañana tocarán dormitorios compartidos, retretes a la turca y ducha fría o caliente, nunca se sabe hasta que le das al grifo. Tengo que agradecer toda la información que me ha estado envíando estos días mi amigo Ignacio desde Bilbao, quien se hizo este mismo trekking completo el año pasado. Me ha dado un montón de veliosísimos consejos y sobre todo me ha hecho mantener los pies en suelo, eskerrik asko Rizos!

viernes, 9 de octubre de 2009

POKHARA



Ya hice una pequeña mención de Pokhara diciendo que es un precioso pueblo enclavado en un valle entre el lago Phewa y la cordillera de los Annapurnas, en el Himalaya. Y ya llevo once días aquí, así que podéis imaginar que estoy muy a gusto. El ritmo de vida es mucho más relajado que el de Kathmandu y como yo no soy muy urbanita estoy en mi salsa.

Es cierto que algunos viajeros se quejan de una infraestructura excesivamente turística, pero quien dice ésto es gente que sólo viene dos o tres días de paso y no salen de la zona del Lakeside, la calle principal en la ribera norte del lago, llena de hotelitos, tiendas de artesanía tibetana, de material de montaña, agencias de excursiones, restaurantes de cocina internacional, cibercafés, barberías, librerías, etc., etc. Que haya una zona así es del todo lógico, en estos países pobres que un punto en concreto sea elegido por miles de turistas para disfrutar sus vacaciones (sobre todo montañeros, parapentistas y amantes del rafting y kayak en aguas bravas) supone una especie de lotería en la que todos los lugareños quieren llevarse su pedazo de tarta. Así todo, también me gusta a mí de vez en cuando pegarme un lujo occidental y comer en un buen sitio decorado con gusto y escrupulosamente limpio o tomar un par de cervezas en un local escuchando jazz en directo. La verdad es que estos sitios tienen unos precios absolutamente prohibitivos para el nepalés medio, pero para nosotros sigue siendo un verdadero chollo.



Y nada más alejarte un poco del Lakeside te encuentras con el auténtico Nepal. Por un lado está el casco viejo, un hervidero de gente y una joya arquitectónica medieval llena de casas newar de ladrillo y ventanas de madera tallada que siguen milagrosamente en pie. Está también el río Seti, lo mismo aparece al nivel de las calles que se pierde en profundas gargantas hasta descansar en alguna poza donde es un placer darte un chapuzón en las heladas aguas que bajan del Himalaya, te deja como nuevo. Y en las afueras te puedes encontrar templos, cuevas, cascadas, arrozales y aldeas tibetanas o newar donde sus encantadores habitantes te saludan con una sincera sonrisa deseosos de charlar contigo, sin otra pretensión que pasar el rato y saber un poco más de nuestro extraño y ajetreado mundo. En muchos de estos pueblitos es raro encontrar un turista.

Y así, tranquilamente van pasando los días y este lugar me va atrapando, pero por otra parte sigo preparando el cuerpo y la mente para afrontar mi trekking por los Annapurnas, creo que comenzaré a caminar el próximo martes, en un par de días subiré un post que explicará más o menos lo que pretendo hacer. De momento tenemos un tiempo espléndido y parece que va a seguir. Durante dos días seguidos no dejó de llover un sólo instante, en el oeste del país murieron cincuenta personas a causa de corrimientos de tierra y no ha sido más que una pequeña noticia de la que ya ni se habla, qué poco vale una vida en algunos sitios.

jueves, 1 de octubre de 2009

LOS NIÑOS DE LA CALLE



Aparte de lo fascinante y exótica que pueda ser una ciudad como Kathmandu, tiene lógicamente sus aspectos negativos. Del tráfico y la polución ya hablé hace unos días, también está la suciedad, la porquería y la cantidad de basura que se ve por todos lados.

Y luego hay otras cosas que hacen que se te encoja el alma. Por ejemplo, algún leproso que se acerca a pedirte unas rupias mostrando sus muñones, muchos turistas pegan un respingo cuando ven a uno, todavía no deben saber que la lepra no es contagiosa.

Pero a mí lo que más me ha impactado son los niños sin hogar, pequeños grupos de mocosos harapientos y llenos de mugre de entre unos cinco y doce años de edad que viven en la calle. Suelen dormir en la entrada de algún templo, quizás para tener protección divina, y se pasan el día esnifando bolsas de plástico con pegamento o garrafas de disolvente, que les embota las cabeza y les calma el hambre y el sueño.

Cerca del hotel donde me hospedaba había un pequeño templo medieval dedicado a Ganesh (ese dios hindú con cabeza de elefante) donde se concentraban varios de estos críos. Los primeros días revoloteaban a mi alrededor, -"Namaste, namaste sir, one rupie, one rupie please"-, -"Noooo, no rupies...-", decía yo. Con el paso de los días me iban ignorando, sólo algún saludo o una pequeña broma.

Durante mi última noche en Kathmandu decidí hacer algo por ellos, no les iba a dar ninguna rupia pero pedí en la cocina de mi hotel que me prepararan unas raciones de "daal bhat", el plato típico nepalés, sopa de lentejas, arroz y unas cuantas verduras, normalmente espinacas, pepino y calabacín, esta buenísimo. Y me dirigí al templo para entregar la comida a los chavales.

Para mi sorpresa la mayoría de ellos pasó olímpicamente de la comida, estaban tan drogados que parecían zombies, por la noche es cuando más esnifan para caer dormidos. Sólo uno se acercó, el más espabilado, y se le abrieron los ojos como platos cuando vio la comida. Era muy vivaracho y comenzamos a charlar un poco mientras comía, entonces salió a relucir mi vena reportera y le hice una pequeña entrevista. El chaval se defendía de maravilla en inglés y a continuación os transcribo más o menos nuestra conversación.

-¿Cómo te llamas?-
-Indra-
-¿Cuántos años tienes?-
-Diez-
-¿De dónde eres?-
-De Nuwakot-
-¿Y qué haces en Kathmandu?-
-Vivo aquí-
-Ya, ya lo veo, vives en la calle, ¿no tienes familia?-
-Me fui de mi casa, mi padre estaba siempre borracho y nos pegaba una paliza un día sí y al otro también. Mi hermano mayor trabaja en la India, pero no se donde y mis hermanas se casaron y ahora pertenecen a otra familia-
-¿Y tu madre?-
-Creo que murió el año pasado, mi padre la pegaba mucho-
-¿Cuándo dejaste tu casa?-
-A los seis años-
-O sea, llevas cuatro años en la calle... y nunca has ido al colegio, claro-
-No-
-¿Sabes leer y escribir?-
-No-
-¿Y dónde has aprendido ese inglés tan bueno?-
-Ja,ja, gracias señor, aquí en la calle, Thamel es la mejor escuela de idiomas del mundo-
En este punto de la charla Indra mostraba un desparpajo increíble, no parecía que estuviera hablando con un crío de diez años.
-¿Y no os ayuda nadie?-
-No, la policía nos pega si nos ve entre los turistas, lo único algún vecino que a veces nos da algo de comer, sobre todo cuando hay una ceremonia importante en el templo y cosas así-
-Pero hay organizaciones que se dedican a ayudar a niños como vosotros, ¿no?-
-No sé... yo prefiero vivir en la calle-
-¿Y nunca piensas en el futuro?, no sé, cuando seas mayor no querrás seguir en la calle-
-Mi futuro es mañana, señor-
-¿Y qué piensas hacer mañana?-
-Cada día cuando me despierto pongo una ofrenda a Ganesh para que me proteja, después voy a una gasolinera de aquí al lado y con un trapo recojo restos de gasolina de los surtidores o de algún charco para esnifar, luego me reúno con mis amigos en Thamel y sacamos algunas rupias a los turistas-
-¿Y conseguís muchas rupias?-
-Bueno, unos días más y otros menos, las que más dan son las señoras mayores americanas y canadienses, y los que menos los hippies mochileros como tú, ja,ja-
-Oye tú, que yo no soy ningún hippie y mira el banquete que te estás pegando...-. Daba gusto ver a ese niño comiendo y gastándome bromas, por lo menos en esos instantes parecía que disfrutaba un poco de la vida.
-¿En qué gastáis las rupias que sacáis en un día?-
-En disolvente y pegamento-
-¿Y la comida?-
-Solemos recoger las sobras de algún restaurante... y tú, ¿qué piensas hacer mañana?-
-Mañana salgo temprano a Pokhara-
-Yo nunca he estado en Pokhara-

Cuando Indra terminó con todo el daal bhat se quedó un largo rato callado, con expresión triste, mirando al vacío con los ojos vidriosos, no sé si por el colocón que llevaría encima o por haber rememorado a través de ese diálogo su corta y miserable vida. Yo también me sentía un poco mal, después de todo quién era yo para remover la mierda de aquel crío, y además con qué objeto, ¿sólo para satisfacer mi curiosidad de acomodado occidental?.

Al día siguiente dejé mi habitación sobre las seis de la mañana para tomar el bus que me llevaría a Pokhara, y cuando abrí la verja exterior del hotel allí estaba Indra, firme como un poste, se había puesto ropa más o menos limpia, no sé de dónde la habría sacado, aunque seguía descalzo, y se había remojado y peinado el enmarañado pelo que lucia la noche anterior. Unicamente estaba allí esperando para ponerme una marca de tika en la frente y desearme buen viaje a Pokhara. Nunca olvidaré a este chaval.

Dentro de un mes más o menos tengo que volver a Kathmandu a tramitar mi visado para entrar en la India. Quiero aprovechar esos días para contactar con alguna asociación de las que ayuda a estos críos, ver sobre el terreno como trabajan y quizás echar una mano. Todo lo que podamos hacer por estos niños es poco.

Bueno, y como supongo que la lectura de este relato os habrá dejado un poco tristes, mirad la foto de abajo para levantar el ánimo. Es la vista que tengo desde mi cama en Pokhara, lo primero que veo nada más despertarme. El pico de la izquierda es el Annapurna IV (7525m), después está el Annapurna II (7939m) y la derecha los Lamgunj. Bonita vista para empezar la mañana, ¿verdad?