Mostrando entradas con la etiqueta TAILANDIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TAILANDIA. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de junio de 2018

MIS PISCINAS FAVORITAS EN PAI

Ya sabéis que Pai es uno de nuestros hogares en el Sudeste Asiático, un pequeño pueblo en un valle rodeado de montañas en el norte de Tailandia a mitad de camino entre Chiang Mai y Mae Hong Son. Nuestro campamento base principal donde pasamos largas temporadas cargando pilas para seguir viajando.

Un lugar perfecto para llevar una vida cómoda y fácil donde no nos falta nada... ¿nada? bueno, la verdad es que todo no puede ser y falta la guinda del pastel, no tenemos mar, y reconozco que estando allí lo que más echo de menos es el salitre.

Pero para compensar esa ausencia tenemos ríos, cataratas, aguas termales y un montón de piscinas repartidas por todo el valle. La mayoría pertenecen a hoteles o resorts, pero no hace falta alojarse allí para pegarse un chapuzón, por un  módico precio de entrada está abierto el acceso a todo el mundo.

Aquí tenéis un pequeño listado de mis favoritas, las que más visitamos durante los días más calurosos del año, por piscinas que no sea, hay un montón para elegir y os presento algunas de ellas.




FLUID SWIMMING POOL

Fluid es la piscina por excelencia en Pai, todo un clásico, un lugar que lleva funcionando muchos años gracias a la buena gestión, la amabilidad y el buen rollo que desprenden Soi y todo su staff. Es mucho más que un lugar para ir a nadar, es un punto de encuentro durante el día para muchos residentes en Pai, tanto thais como expats, además de viajeros que pasan algunos días por esta zona de Tailandia. El lugar perfecto para descansar, relajarse, comer, tomar algo y soportar esos días tórridos cuando el termómetro se dispara por todo el valle.

Abre todos los días de 9:00 a 18:00, aunque cierra un par de meses durante la temporada de lluvias para hacer alguna reforma y dejarlo todo listo cuando comience la temporada seca. La piscina tiene 25 metros, la longitud perfecta para hacer unos buenos largos o simplemente pasar un buen rato a remojo. Las mejores horas para nadar suelen ser a primera y última hora, cuando no hay demasiada gente en el agua. Está rodeada de una zona verde con sombrillas para protegerse del sol y unos cuantos huts hechos de bambú y madera. Se encuentra cerca del centro del pueblo, a unos diez o quince minutos a pie cruzando el río en dirección al White Buddha de Mae Yen. La entrada cuesta 70 baht y vale para todo el día.

Cuenta con un excelente menú pensado para la hora del desayuno y del almuerzo que mezcla la gastronomía thai con la occidental, destacan sus desayunos pantagruélicos, ya sea el típico breakfast inglés repleto de bacon, salchichas, huevos al gusto y beans, o un sano y enorme bol lleno de frutas frescas, cereales y yogur casero. También tienen buena fama sus ensaladas variadas y los platos de pasta, además de todo tipo de sandwiches. Y el café es excelente, calidad de primera de las plantaciones de las tribus de la montaña. Hace ya muchos años que los campesinos del norte de Tailandia cambiaron el cultivo de opio por el de café y la verdad es que lo saben hacer de maravilla.

Los batidos de fruta naturales están de escándalo y sobra decir que la cerveza siempre está bien fría. Y todo ese ambiente se completa con buena música y un sonido perfecto, es el propio Soi quien suele encargarse de pinchar y sabe cómo poner la música adecuada en el momento justo. En definitiva, un lugar donde enseguida te contagias de su atmósfera especial mientras ver pasar el día tranquilamente nadando, charlando con alguien, leyendo un libro, enredando en internet, jugando al ping pong o echando una partida de ajedrez.




PAI HOTSPRINGS SPA RESORT

Otra de mis piscinas favoritas a las afueras de Pai, a unos siete kilómetros del centro y muy cerca de los campamentos de elefantes. Ubicada en un entorno natural precioso, pegada al río y con unas vistas espectaculares de los alrededores y las montañas del valle. Apenas suele ir gente por lo que siempre estaréis disfrutando de una plena tranquilidad, tiene dos piscinas juntas de aguas cristalinas y un diseño muy atractivo.

No hace falta ser cliente del resort para acceder, la entrada cuesta 100 baht y tiene la ventaja de que además de la piscina también se pueden usar las aguas termales, tiene varios estanques con diferentes grados de temperatura y es una delicia combinar unas y otras mezclando agua fría y caliente. En el subsuelo de esta zona de Pai abundan esto tipo de aguas termales con múltiples propiedades para la salud. Y para los que viven en Pai o pasen una larga temporada existe la opción de comprar un pack de diez entradas por 500 baht, de esta forma salen los baños a mitad de precio.

Cuenta con todos los servicios propios de un hotel como bar y restaurante, y aunque parezca un alojamiento de lujo, sus habitaciones y bungalows tienen un precio bastante asequible, sobre todo ahora que estamos en temporada baja. Si alguien está interesado puede echar un vistazo aquí.


            BAAN KUNGKANG RESORT DE PAI

Esta piscina es mi favorita para nadar, y digo para nadar en serio, no para estar a remojo o pasar el día a la bartola con amigos. Cuando me apetece pegarme una sesión de cuarenta largos siempre vengo a Baan Kunkang, tiene una longitud de 25 metros y mientras no sea un fin de semana, cuando la chavalería del pueblo monta un terrible alboroto, es el lugar perfecto para que nadie te moleste mientras estás concentrado al cien por cien en la natación.

No está muy lejos del pueblo, a un par de kilómetros por la carretera a Chiang Mai veréis una señal a mano izquierda una vez pasada la gasolinera verde. El resort está ubicado en un enorme terreno y a decir verdad es un poco hortera, habitaciones y bungalows de diferentes precios pintados de un montón de colores e incluso un enorme y falso molino de viento imitando los que se pueden ver en Holanda. En fin, ese tipo de cosas que gustan al turismo chino y supongo que estará pensado para ellos. Aquí tenéis más detalles del hotel.

La entrada cuesta 70 baht y el restaurante tiene buena pinta, aunque sinceramente nunca he comido allí, tan solo algún que otro batido de mango después de nadar.




PHU PAI ART RESORT

Y para acabar, la joya de la corona, una maravilla alejada de la civilización y el mundanal ruido, una de esas infinity pool en la que pasar horas metido en el agua sin prisas, simplemente mirando el paisaje alrededor. La mejor época para ir es, curiosamente, durante el inicio de la temporada de lluvias, cuando empiezan a cultivar el arroz y el agua de la piscina se junta con el mar verde de arroz que recorre el valle de Pai.

La entrada cuesta 100 baht y al estar en un lugar tan escondido no suele haber nadie. Para llegar hasta allí lo mejor es hacerlo en moto, no queda lejos del pueblo de Na Chalong y después... bueno, mejor que lo miréis en Google Maps o algo de eso.

También tiene bar y restaurante, y todo el complejo está construido en madera siguiendo el estilo de arquitectura tradicional Lanna, el antiguo reino que dominaba el norte de Tailandia. Los bungalows tienen una pinta espectacular, sobre todo los que están encima de los arrozales, aunque nunca me he alojado allí. Pero si alguien se quiere pegar un homenaje e instalarse en Phu Pai aquí tiene más detalles.  



martes, 2 de enero de 2018

FELIZ AÑO NUEVO 2561 DESDE TAILANDIA


Este billete de ida sigue sin volver, seguimos viajando y ya van más de ocho años, han pasado tantas cosas que sería imposible condensarlo todo en este viejo blog, y más teniendo en cuenta que lo tengo abandonado, durante el pasado año no he publicado absolutamente nada. Pero lo más importante es que seguimos cumpliendo a rajatabla esa genial frase de Kavafis: "Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca ruega que el camino sea largo...". No buscamos Itaca, no tenemos pensado llegar allí, nos vale con recorrer el camino sin prisa y parando donde nos apetezca el tiempo que haga falta, si algo tienen los billetes de ida es tiempo de sobra para vivirlo intensamente y malgastarlo lo menos posible.

Comienza un nuevo año lleno de nuevos proyectos, y entre ese listado de propósitos y sueños que todos nos planteamos llevar a cabo y sólo cumplimos una pequeña parte, me dije a mí mismo que tendría que escribir más a menudo aquí, en este anticuado blogspot pasado de moda que muchos me dicen que lo cambie, que si dominio, que si hosting... que si un montón de cosas que me suenan a chino y me da mucha pereza meterme en ellas. Porque recordad siempre una cosa, quien se encarga de hacer, vivir y sentir vuestro viaje sois vosotros mismos, no vuestro blog...

Así que empiezo deseando a todo aquel que pase por aquí un feliz y prospero año nuevo 2561. Y no es que tras tanto viajar y nomadear haya perdido la noción del tiempo, estamos en Tailandia y éste es el año que comenzamos aquí, os llevamos más de quinientos años de diferencia sin subirnos a una máquina del tiempo ni nada por el estilo.

A diferencia del calendario gregoriano, en el budismo no se cuentan los años desde el nacimiento de Jesucristo, sino desde el fallecimiento de Buda que ocurrió 543 años antes de la era cristiana. En realidad, el nuevo año budista tiene lugar en abril con la transición del sol en la constelación de Aries y la celebración del conocido Songkran, esa fiesta que se vive de forma intensa durante tres días en los que su principal protagonismo lo lleva el agua como símbolo de purificación. Pero hace setenta y siete años el gobierno decidió que de forma oficial el número de año cambiara el uno de enero para asemejarse más al calendario gregoriano mayormente utilizado en el resto del mundo.

El sol y la luna siguen teniendo gran influencia en el calendario budista, podemos comprobar que muchas de sus principales festividades no tienen la misma fecha cada año, sino que dependen de las fases lunares celebrando las más importantes durante los días de luna llena.

No obstante, si no sería un lío tremendo, el calendario anual también se rige como el gregoriano, compuesto de 365 días, sus doce meses y sus semanas. Los nombres de los meses son los signos del zodiaco, empezando por Capricornio y acabando por Sagitario. En cuanto a los días de la semana, el domingo y el lunes tienen el nombre de sol y luna, respectivamente, y de martes a sábado los cinco planetas clásicos (Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno). 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

SAI NGAM, LAS MEJORES AGUAS TERMALES DE PAI


El valle de Pai resultará algo familiar a quienes me conocen, son muchas veces las que he escrito algo sobre este pueblo y he subido cantidad de fotos en las redes sociales. Los nómadas coleccionamos algún que otro sitio al que siempre volvemos y desde hace ya unos cuantos años se ha convertido en uno de nuestros hogares, solemos pasar largas temporadas en este pueblo de la provincia de Mae Hong Son, en el norte de Tailandia. A su ritmo tranquilo y su calidad de vida se une un entorno natural que parece sacado de un cuento, la belleza de sus paisajes sea la temporada que sea, su río, sus montañas, sus cataratas, sus campos de arroz, sus pequeñas aldeas de los alrededores pobladas por diferentes etnias... una comunidad muy variada donde todos nos conocemos, donde se mezcla un estilo de vida entre tradicional y alternativo ideal para llevar una plácida existencia a pesar de ese rápido crecimiento de visitantes cada vez más deseosos de descubrir la magia de Pai, de nuestro paraíso. Y entre tanta maravilla natural aprovecharé este artículo para presentaros uno de mis lugares favoritos, un sitio al que me gusta acudir a menudo y suelo llevar a los amigos que vienen a visitarnos, las aguas termales de Sai Ngam.
 
En los alrededores de Pai existen cantidad de hot springs o aguas termales, proceden de capas subterráneas de la tierra, su agua tiene una temperatura que puede oscilar entre los treinta y los ochenta grados y tienen propiedades terapéuticas gracias a sus diferentes componentes minerales. Las más conocidas y visitadas al aparecer en todas las guías turísticas son las Pai Hot Springs, a unos diez kilómetros del centro del pueblo y de muy fácil acceso. Están formadas por varios estanques, unos perfectos para el baño y los de más arriba con el agua tan caliente que es imposible meter un dedo, la gente local los aprovecha para cocer huevos. El problema de estas aguas termales es que suelen estar abarrotadas de gente, sobre todo en temporada alta, y hay que pasar por caja, 300 baht cuesta la entrada, un poco caro para los precios que se mueven en Tailandia.
 
En esa misma zona también hay algunos resorts que poseen piscinas de aguas termales y a los que se puede ir sin necesidad de estar alojados en ellos, basta con pagar un ticket en la recepción que no suele pasar de los 100 baht. También hay gente que tiene la gran suerte de tener unas hot springs en el subsuelo del terreno de su vivienda, es fenomenal encontrar cualquier excusa para hacerles una visita y ya de paso pegarse un buen baño. Y quizás mientras escribo esto aparece alguna otra hot spring, nunca se sabe, hace unos meses la compañía eléctrica estaba haciendo unas obras en un camino a las afueras de Pai y de repente salieron dos géiseres de agua hirviendo como por arte de magia.
 
Pero por el momento sigo teniendo en mi top personal de aguas termales a las de Sai Ngam. Hasta no hace muchos años eran conocidas como Secret Hot Springs, solo se acercaban a ellas los residentes de Pai y la gente de una aldea cercana habitada por la etnia Lisu. No aparecían en ningún mapa local, en ninguna guía de viajes, ni en ninguna de esas webs tipo tripadvisor. Los turistas las desconocían totalmente y debo reconocer que los locales tampoco hablábamos mucho de ellas. Se encuentran dentro de un parque natural muy poco transitado y al estar rodeadas de vegetación no eran muy visibles ni fáciles de encontrar sin la ayuda de alguien que conozca la zona. Además, no hay ningún transporte público que llevara a ellas y los últimos kilómetros eran una pista de tierra con constantes subidas y bajadas que se convertían en un tremendo barrizal en temporada de lluvias.
 
Pero hoy en día su ubicación está perfectamente señalizada, la estrecha carretera que lleva hasta ellas se ha asfaltado e incluso aparece como destino en las excursiones diarias que organizan muchas agencias para visitar las atracciones más destacadas de la zona. Así que una vez descubierto el secreto animo a todos los viajeros que pasen por Pai a darse una escapada a Sai Ngam, nadie se arrepentirá y estoy seguro que recordará esas aguas termales como unos de sus mejores momentos en su viaje por Tailandia.
 
Lo más aconsejable, y siempre que tengáis experiencia en conducir una moto, es que vayáis por vuestra cuenta, de este modo dependéis de vosotros mismos sin andar pendientes de una agencia que os marque la hora de llegada o salida. Saliendo de Pai por la carretera 1095 a Mae Hong Son veréis una señal una vez recorridos unos dieciséis kilómetros, allí giraréis a la derecha a una pequeña pista y después de cinco kilómetros habréis llegado a las hot springs, no tiene pérdida. Al abandonar la carretera principal veréis una barrera y una caseta de los Rangers, es la entrada al parque natural y tan solo hay que pagar 20 baht por persona y otros 20 por moto.
 
Lo mejor es ir a primera hora o al atardecer, estaréis prácticamente solos o con algún Lisu del pueblo cercano que suelen ir allí a relajarse, lavarse la cabeza o llevan a los niños para que jueguen en el agua. La temperatura es perfecta, parecida a la que podemos encontrar en cualquier jacuzzi o spa de Occidente, personalmente me gusta mucho en las noches de invierno, en Pai comienza a hacer frío en diciembre cuando cae el sol y estar metido al calorcito en esa piscina natural con el vapor que  aparece en su superficie tiene un toque mágico. También podéis llevar algo de comida o incluso una tienda de campaña para pasar allí la noche.
 
 


sábado, 28 de mayo de 2016

ALGUNAS COSAS QUE UN FARANG NO DEBE HACER EN TAILANDIA




Comenzaré este artículo explicando un poco el significado de farang, ya que supongo que muchos lectores se estarán preguntado al ver el título qué narices es eso. Farang es una palabra que, a pesar de no entender nada de su complicado idioma, escucharemos a menudo a los tailandeses, sobre todo cuando parece que están hablando de nosotros. Pero que nadie se preocupe porque no es nada malo, farang es el vocablo que utilizan para definir a los occidentales, esos extranjeros de piel blanca, ojos redondos y raza caucásica que recorren su país de arriba a abajo. Y no hay que tomárselo a mal ya que no supone algo despectivo ni nada por el estilo, simplemente somos farang y no hay más que hablar. Otra cosa sería que nos llamaran farang khi nok, eso es un insulto gordo ya que khi nok significa algo así como cagada de pájaro, así que si algún farang escucha esa frase refiriéndose a él es posible que haya hecho algo malo o poco respetuoso hacia los thais y su cultura.

Cuando viajamos a un país tan diferente al nuestro siempre conviene empaparse un poco de su estilo de vida, su cultura y tradiciones para no caer en algunos errores. No olvidemos que cosas que a nosotros nos pueden parecer normales no lo son para ellos, y viceversa. Más o menos todo el mundo conoce unas reglas básicas de conducta y comportamiento a la hora de moverse por el reino de Siam, ya que este país se rige en base a tres conceptos fundamentales: Familia Real, budismo y patria. Los viajeros ya saben que no pueden hacer ni una mínima crítica a la monarquía ya que pueden pasar quince años en una cárcel de mala muerte acusados de cometer el delito de lesa majestad. También hay que visitar sus templos budistas con cierto decoro en la vestimenta y las mujeres no pueden tocar a un monje. Y mucho mejor no hablar de política a menos que alguno de ellos inicie la conversación, los thais son muy nacionalistas y no aceptan que los de fuera les demos lecciones acerca de cómo llevar las riendas de su país.

Pero hoy voy hablaros de otras pequeñas reglas, algunas cosillas que no están bien vistas por los thais y son muy fáciles de entender y respetar. Y lo cuento aquí porque son cosas que veo prácticamente a diario en Pai, sobre todo a jóvenes mochileros occidentales que disfrutan de sus vacaciones sin tener en cuenta que algunos de sus actos no gustan a los locales, y aunque no les echen la bronca ni les llamen la atención abandonarán Tailandia perteneciendo al grupo de los farang khi nok, recordad, "cagada de pájaro", no suena muy bien ¿verdad?.

No andéis por la calle con el torso desnudo los chicos, o con la parte de arriba del bikini las chicas. Esto es aceptable en las islas del sur y zonas playeras, pero en el centro de ciudades grandes como Bangkok o Chiang Mai, o en pueblos del interior no está bien visto. Es algo que veo cada día en Pai, un pueblito que queda a mil kilómetros del mar, y los habitantes Shan o de otras etnias de esta zona no lo ven con buenos ojos, y hasta les da un poco de asco si además de ir semidesnudos ven a los farang sudando la gota gorda y les canta el alerón. No comprenden que alguien que viaje desde el otro lado del mundo y tenga cierto estatus económico no tome cuidado de su aspecto exterior.

No vayáis de paseo bebiendo alcohol. Es muy normal ver a los farang con la típica botella de cerveza Chang en la mano yendo de un lugar a otro. No es que los thais no beban, de hecho les encanta la cerveza, el ron o el aguardiente de arroz, y para ellos es una forma muy normal de socializar con su familia o amistades. Pero ellos beben en los bares, restaurantes, en casa o sentados a la entrada de una tienda de abastos disfrutando de la sombra. Dicen que no es compatible beber y caminar al mismo tiempo, y es una falta de respeto a niños o ancianos que se crucen en vuestro camino.

No andéis por la calle descalzos, a veces me da la sensación que viajeros que en su vida normal usan traje de chaqueta y corbata llegan aquí y ¡hala!, a quitarse los zapatos o las chancletas y llevar los pies llenos de mierda. Recordemos que para un budista los pies son la zona más impura del cuerpo humano, así como el suelo que pisamos, y por esa razón todo el mundo debe descalzarse a la hora de entrar a templos, casas privadas e incluso algunos comercios. Se trata de dejar fuera la impureza y suciedad que se ha quedado en el calzado, pero si llevamos nuestra propia piel totalmente negra de la guarrería del suelo estamos apañados.

Otro tema es el de los besuqueos, podéis pasear de la mano o agarraditos a vuestra pareja, e incluso daros un inocente beso de vez en cuando, pero si os entra de repente uno de esos calentones propios de un clima tropical o unas copas de más evitad esos morreos interminables o cualquier tipo de magreo exagerado. Simplemente es algo que no se debe hacer en público, para eso tenéis la cama de vuestro hotel y sobre todo total privacidad, cuando lleguéis allí podréis dar rienda suelta a vuestra imaginación y ensayar tranquilamente cualquier postura del Kamasutra que os apetezca.

Respecto al alquiler de motos es un tema que se merece un capítulo aparte. No aconsejo a quien no tenga experiencia alquilar una, hay que recordar que Tailandia se encuentra en lo alto de la lista en cuanto a accidentes mortales en la carretera y una simple e inocente caída os podría fastidiar las vacaciones. Pero en este artículo me remito a deciros que, por favor, no estéis tocando el claxon o la bocina constantemente, tan solo en caso de emergencia. Casi todo el mundo entra en Tailandia por Bangkok y os llamará la atención que a pesar de su caos y sus atascos de tráfico infernales nadie toca la bocina, total ¿para qué?, no se va a solucionar nada con eso y haremos un favor a la contaminación acústica. Muchas veces veo a grupitos de farang que no paran de tocar el claxon sin  ninguna necesidad, parecen los chicos de Verano Azul cuando iban de visita a la casa de Chanquete,

Otra cosa que suele traer acalorados debates en las redes sociales es el regateo. ¿Se puede regatear en Tailandia? Sí, claro, pero hasta cierto punto. Hay que decir que el regateo existe en Tailandia desde que existe el turismo, me refiero a que es algo que no forma parte de su cultura y entre ellos mismos no se hace, o no se hacía. Claro está que hoy en día nos ven en ocasiones como un dólar gigante con patas y sobre todo en mercados turísticos suben demasiado los precios, en esos lugares hay que regatear, y ellos lo saben, por eso siempre tienen a mano su calculadora para ir escribiendo un precio arriba o abajo donde todo depende de la habilidad o paciencia que tenga el comprador. Pero también hay que saber que si vemos los precios muy altos en un mercadillo como el de Khao San Road, en Bangkok, no tenemos más que ir un poco más arriba al mercado de Wang Lang, al que solo acuden thais, y veremos que allí los precios son mucho más bajos y casi no hace falta regatear.

También es normal regatear en algunos guesthouses dependiendo de los días que nos vayamos a alojar, si es temporada alta o baja y demás. Incluso podemos regatear a la hora de realizar una excursión con alguna agencia de turismo dependiendo del itinerario, las actividades o las horas de duración. Pero a menudo se ven regateos ridículos como intentar pagar menos en una estación de buses cuando el precio es fijo para todo el mundo o entrar a un bar y al preguntar cuando vale una cerveza decir que pagas diez baht menos o nada, te mirarán como si estuvieras loco. Por no hablar de intentar pagar menos a una pobre mujer que pasa todo el día cocinando pad thai en plena calle o vendiendo fruta, etc. Por favor, estamos hablando de querer ahorrarnos 0,25 euros.

Y para finalizar, un consejo que quizás sea el más importante. Nunca jamás tengáis un problema con un tailandés, siempre acabaréis perdiendo. Cualquier mínimo malentendido hay que intentar solucionarlo con calma, dejándose hablar el uno al otro, y sobre todo sin gritar, desde el momento que gritéis perderéis toda la razón, aunque la tengáis. Y eso puede dar paso al lose face, algo así como perder la cara, la mayor falta de respeto para un thai, y mucho peor si es en público. Aquí las peleas no se arreglan con dos tortazos, un thai puede pasar de la más absoluta tranquilidad a una agresividad brutal y en ese caso os caerán hostias hasta en el carnet de identidad. Ya he dicho antes que los thais son muy nacionalistas y los que anden cerca acudirán al momento a ayudar a su compatriota, aunque no sepan lo que ha pasado, ya preguntarán después. Y no es de extrañar que empiecen a volar botellas, sillas y aparezca un machete o una pistola que alguien tenga guardada bajo el asiento de su moto. En fin, una situación muy desagradable.

Y eso es todo, amigos. Tailandia es un país maravilloso, con una gente encantadora y un lugar en el que es muy fácil disfrutar de unas buenas vacaciones, tan solo hay que respetar un poco y seréis bienvenidos y respetados, como en cualquier lugar del planeta se trata simplemente de usar el sentido común. Todos estas cosillas que os he comentado provienen de amigos thais, les he dicho que iba a escribir este artículo y ellos mismos han ido sacando los temas, como podéis comprobar es material de primera mano. 

domingo, 10 de abril de 2016

CONSEJOS PARA DISFRUTAR EL SONGKRAN EN TAILANDIA, EL AÑO NUEVO BUDISTA



Sabadee pi mai, feliz año nuevo, ya estamos en la cuenta atrás, durante los días 13, 14 y 15 de Abril celebraremos una vez más el año nuevo budista. Es una de las fiestas más importantes en Tailandia y el país se paraliza durante estos tres días, aunque con el calor que hace es posible que, al menos en el norte, la emoción y los nervios de la espera nos lleve a comenzar la fiesta mañana mismo, suele ser algo común sobre todo en Chiang Mai, sin duda la mejor zona de todo el país para vivir un Songkran.

La celebración del Songkran es conocida como una especie de batalla interminable de agua que nos mantendrá todos estos días calados hasta los huesos, el buen rollo se palpa en el ambiente y todos lo pasaremos como enanos, una celebración abierta a todo el mundo donde se juntan viejos y niños, ricos y pobres, thais y farangs. En realidad se usa el agua como un acto simbólico que nos limpiará cuerpo, mente y espíritu, y nos dará suerte para el año que comienza alejando los malos pensamientos que aniden en nuestro interior. Lógicamente estamos hablando de una celebración budista regida por una serie de símbolos y tradiciones, ya hablaré de eso en otro momento, en este artículo me limitaré a dar unos consejos a los viajeros que os encontráis durante estos días en Tailandia para que podáis disfrutar el Songkran a tope, de una manera divertida y respetuosa con la cultura thai.

Bien, en primer lugar tened en cuenta que toda Tailandia deja de funcionar estos días. No es un buen momento para moverse de un lugar a otro ni hacer excursiones o compras, así que quedaros donde estéis y uniros a la fiesta.

El siguiente paso es el de preparar vuestro uniforme, mejor que sea ropa ligera porque desde que salgáis a la calle estaréis completamente mojados. Si os apetece, también podéis comprar en cualquier mercado callejero una de esas camisas de flores estilo hawaiano, veréis que es lo que usan muchos tailandeses. Y lo más importante es evitar que entre agua a vuestros gadgets electrónicos como cámaras de fotos, smartphones, tablets y demás, así como la billetera y sus tarjetas de crédito o el pasaporte, si se os ocurre llevarlo encima. Para eso lo mejor son esas mochilas waterproof que se cierran por arriba quedando estancas o también veréis pequeñas bolsas de plástico impermeable con un cordel para colgarlas del cuello que se venden estos días en cualquier sitio.

En cuanto al "armamento" podemos usar desde pequeñas pistolas de agua como las de toda la vida hasta sofisticadas armas letales que incluso llevan una pequeña mochila llena de agua para ponerla en la espalda y recargar nuestra metralleta. Lo malo es que al ser de plástico al cabo de unas horas muchas dejan de funcionar debido al mal funcionamiento de su sistema. Yo siempre prefiero usar un cubo de agua o un pequeño balde de esos que usan los bares para vender sus buckets, al final echas más agua y lo puedes cargar de nuevo en un segundo, ya que la mayoría de los locales donde paréis tiene mangueras o grandes depósitos para que a nadie le falte agua.

Una regla de oro es no enfadarse cuando os echan un cubo de agua encima, recordad que es un honor, os están dando una bendición y hay que tomárselo con deportividad dando las gracias y deseando feliz año nuevo a vuestro atacante. Y por la misma razón tú también puedes echar un cubo entero de agua sobre la cabeza de, por ejemplo, un policía... qué gustazo, ¿verdad?, veréis que no hay ningún problema y os dedicará una sonrisa.

A quien no hay que mojar en ningún caso es a ancianos y bebés. Para un niño pequeño puede ser un shock e incluso le puede lastimar si el agua va a mucha velocidad. Con la gente de avanzada edad quedaréis muy bien si os acercáis a ellos despacio y ponéis un poquito de agua en sus manos, después les diréis sabadee pi mai haciendo un respetuoso wai, el saludo budista, con las manos bien altas, a la altura de la frente, y entonces comprobaréis que se quedarán encantados y os lo agradecerán.

No solo los paseantes disfrutan del Songkran, sino todo tipo de vehículos desde coches y motos hasta sidecars o cualquier otro artefacto estrafalario. Cuando pase una moto procurad no echar agua a la cara del conductor, ya que se puede despistar o quedarse con la vista nublada, tenéis todo el resto de su cuerpo para hacerle su bendición. Por otro lado, si sois vosotros quienes vais en moto y veis que de repente os va a caer agua desacelerad o incluso parad un rato hasta que os echen todo encima, no hay ningún problema, total ya estáis mojados hasta los huesos. Algunos turistas tienden a aumentar la velocidad como locos y es un grave error, pueden caer fácilmente al estar la zona resbaladiza o incluso atropellar a alguien, ya que las calles están llenas de gente y entre las batallas, las risas y el alcohol muchos cruzan la calzada sin mirar.

Y si a alguien le apetece no está de más tomarse un descanso y visitar algún templo para ver algunas tradiciones que tiene lugar durante el Songkran. Podeís poner una ofrenda, un poco de agua sobre Buda y hasta recibir la bendición de un monje. Por último, y muy importante, cuidado en las carreteras, durante esta semana se registra el mayor número de accidentes de tráfico en el país.

Bienvenidos a Tailandia y a disfrutar de su mayor fiesta.

lunes, 22 de febrero de 2016

ENTREVISTA EN KASA KATXAN, HALA BEDI IRRATIA



Aquí debajo os dejo el link para escuchar la entrevista que me hicieron este mes la gente del programa de viajes Kasa Katxan, de la emisora gazteiztarra Hala Bedi Irratia. Una charla de poco más de veinte minutos de duración que se nos hizo corta, podíamos haber seguido hablando horas y horas pero ya sabemos que en la radio hay que cumplir los horarios programados. Ya tendremos otra ocasión para seguir hablando largo y tendido del maravilloso mundo de los viajes. En esta ocasión nos limitamos a hablar un poco de Tailandia y Filipinas. Espero que os guste, toca relajarse y pinchar el link de abajo para disfrutar de la charla, fue un verdadero placer colaborar con ellos.

http://halabedi.org/kasakatxan/160201PRESILLATHAIPINOY.mp3

martes, 9 de febrero de 2016

ALOJAMIENTO BARATO EN PAI PARA MOCHILEROS


Pai, una de las joyas de Tailandia, un pequeño pueblo incrustado junto a un río del mismo nombre que recorre un bucólico valle de la provincia de Mae Hong Son, en el noroeste del país, muy cerca de la frontera con Birmania. Un lugar tranquilo rodeado de naturaleza exuberante y poblado por diversas etnias tribales como los shan, los lisu, los lahu, los black lahu, los aka, los karen, los kachin, algunos refugiados de la vecina Myanmar y hasta una comunidad de musulmanes cuyo origen procede de Yunnan, en el sur de China. Un lugar donde todos vivimos en plena armonía... ¿he dicho vivimos?, sí, porque también hemos quedado atrapados gente de otras provincias tailandesas, de otros países del sudeste asiático e incluso nosotros, los farang, esos occidentales de rasgos y piel blanca que un buen día decidimos tomar este "pairadise" como uno de nuestros hogares en el mundo.

Y quizás sea por eso, o por ese mundo de las redes sociales, que mucha gente se haya dado cuenta que un hispanohablante como yo anda medio establecido en Pai y ha tomado este valle como uno de sus campos base dentro de su vida nómada. Así que cada vez recibo más mensajes y correos de gente que no conozco de nada pidiendo información de todo tipo sobre esta zona. A veces me resulta difícil contestar a todos, y más teniendo en cuenta que cada persona es un mundo y no es nada fácil dar ningún tipo de recomendaciones a alguien que no conoces a no ser que sean preguntas claras y concretas.

Una de las preguntas que más me hacen tiene relación con el alojamiento en Pai, y viendo que la mayoría de estas cuestiones proviene de gente joven, con muchas ganas, ilusionada con su viaje y su estilo de vida mochilero, con un presupuesto ajustado, con ganas de conocer y compartir experiencias con otros viajeros, y sin exigir lujos a la hora de alojarse en un hotel para poder ahorrarse de este modo su dinero para otras cosas he decidido hace una pequeña lista de unos cuantos hostels para mochileros en Pai que cumplan las tres B; bueno, bonito y sobre todo barato. Los precios están en baht tailandeses, redondeando digamos que ahora mismo un euro son cuarenta baht, aquí tenéis la lista.

- Common Grounds: un excelente hostel muy bien dirigido por Mitchell, Fai y Taylor. Tienen dormitorios a 150 baht y bungalows privados a 300 baht. En la zona común siempre hay buen ambiente con un bar lleno de hamacas, billar, dardos, juegos de mesa, cantidad de libros en diferentes idomas, wifi y a menudo música en directo con bandas locales y gente de paso. Con una estancia superior a dos semanas existe la posibilidad de alojamiento gratis a cambio de trabajar un poco para ellos.

- Sabai Garden: en un entorno natural con vistas de lujo ofrecen dormitorios a 100 baht, bungalows de bamboo a 200 baht y unas preciosas y bien decoradas casas de arcilla a 400 baht. Wifi, cocina común, granja de alimentos orgánicos y cancha de volleyball. Alquiler de bicicletas a 50 baht y un 10% de descuento para bebidas en el Sabai Bar, situado en la Walking Street del centro del pueblo y con música en directo a diario. También ofrecen alojamiento gratis a cambio de voluntariado echando una mano en la limpieza, la granja orgánica o renovando la pintura.

- Purple Monkey: se ha puesto de moda por el ambientazo de su bar y su piscina en pleno centro del pueblo. Para todo tipo de clientela desde backpackers hasta flashpackers, ofrecen desde dormitorios compartidos muy baratos hasta habitaciones privadas con todo tipo de necesidades. Organizan diferentes actividades cada semana ya sean barbacoas, campeonatos de baloncesto o volleyball y ponen las películas más actuales en pantalla grande y una gran hoguera para combatir el frío del invierno. Y por supuesto como prácticamente todos los alojamientos en Pai dispone de wifi gratis y a alta velocidad.

- Pai Circus: este hostel destaca por sus lecciones gratuitas de actividades circenses como bailes, malabares, equilibrismo y más. Dormitorios a 200 baht y bungalows privados a 300 baht en un lugar muy tranquilo al otro lado del río. A las zonas comunes no les falta de nada, desde bar y restaurante hasta piscina pasando por lavandería, hogueras nocturnas, billar, juegos de play station, películas en dvd y todo tipo de instrumentos musicales a disposición de sus clientes. Alquilan motos y hacen muy buenos descuentos para estancias largas.

- Golden Hut: un lugar relajado con bungalows de bamboo independientes y terrazas privadas en la misma orilla del río por tan solo 150 baht. A dos pasos del centro y de la Walking Street.

- Pai River Lodge: bungalows de bamboo privados sobre el río a 100 baht con baño compartido. Otro tipo de bungalows con más facilidades un poco más caro, e incluso quien lo desee se puede alojar en unos tipis estilo indio. En su restaurante hay que probar la comida de Om, propietaria del negocio y natural de la región de Issan. Y su marido Peter es un excelente dj encargado de llevar el bar pinchando la música acorde a cada momento del día.

- Up2U: a unos cinco minutos caminando desde el centro en dirección a Mae Hong Son. Dormitorios a 180 baht y una terraza muy agradable sobre el río con cocina común, café y té gratis y ambiente tranquilo.

- Spicy Pai Backpackers: un clásico de los hostels para mochileros en Pai. Baratísimo, dormitorios a 150 baht con un ligero desayuno incluido.

- Shangrila: ideal para clientes amantes del yoga y la meditación, sesiones diarias y bungalows privados a 300 baht.

-Giant: bungalows privados en pleno río desde 150 baht los más básicos. Cuantas más comodidades va subiendo un poco el precio pero sin pasar nunca de los 400 baht.

Y ésto es todo amigos, en Pai hay tantos sitios para alojarse que me he limitado solo a unos cuantos con precios básicos que conozco personalmente. Tengo que decir que nunca he pasado una noche en ninguno, tan solo los conozco por diversas razones o porque los dueños de algunos de ellos son amigos nuestros, aunque este aspecto no lo he tenido en cuenta y he procurado no dar ninguna opinión subjetiva. Si para un próximo artículo alguien está interesado en que seleccione otra lista de alojamientos de un standing más alto respecto a precios, facilidades y comodidades no tiene más que decírmelo.

From Chiang Mai to Pai


https://12go.asia/es/travel/chiang-mai/pai/?z=2040737

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL JUEGO DEL TAKRAW


Cualquier occidental que vea la esfera de ratán que aparece en la imagen de arriba estará pensando en algún objeto ornamental, algo que habrá visto muchas veces en tiendas de decoración o en su propio hogar absorviendo polvo encima de una mesa o alguna balda.

Alguna mente avispada pensó lo mismo hace años y decidió destinar a ese fin este objeto, vendiéndolo por un precio diez veces mayor de lo que realmente cuesta. Pero en el sudeste asiático el significado de esta bola no tiene ninguna connotación decorativa, es la pelota con la que se juega al takraw, uno de los deportes más populares de esta parte del mundo.

Sus reglas son sencillas y similares a las del volleyball, dos equipos, una red por medio, tres toques y consigue el punto quien pasa la pelota al otro lado de la red tocando el suelo de la cancha contraria. La diferencia estriba en que mientras en el volleyball sólo se puede jugar con las manos en el takraw vale cualquier parte del cuerpo excepto los brazos, y ésto le otorga una belleza visual mucho más espectacular.

A los asiáticos les encanta cualquier deporte donde haya una red por medio, contínuamente echan por televisión partidos de volleyball, badminton o ping pong, pero mientras estos deportes han sido importados el takraw es parte de su cultura, un juego autóctono por el que sienten verdadera devoción. En los últimos años hasta se ha profesionalizado, se juega en canchas de suelo sintético y hasta se fabrican bolas de fibra. También está presente en los juegos olímpicos asiáticos (los Asian Games) y se está exportando a algunos países occidentales donde se han ido creando varias federaciones.

Pero el takraw que a mí me gusta es el callejero, el que se practica en cualquier pueblito de Tailandia en canchas improvisadas al caer la tarde cuando no hace tanto calor. Es un placer ver el ambientazo que rodea a este deporte, la concentración de contrincantes y público, la forma física y elasticidad de los jugadores, quienes levantan las piernas de un modo inimaginable y adoptan posturas más propias del yoga, parece increíble.

En muchas ocasiones me he quedado embobado viendo algún partido de takraw, y a veces me han invitado a tomar parte. Les gusta eso de tener a un farang en su équipo y siempre he aceptado. Pero mi participación se ciñe a dar algun toque sutil con el pie o la cabeza intentando dejar la pelota en bandeja para que otro compañero la machaque. Cada vez que he intentado levantar la pierna como ellos sólo he conseguido darme la costalada padre provocando las carcajadas del público y del resto de los jugadores.

Los que visitéis el sudeste asiático no dudéis en probar el takraw, es un ejercicio sano e incluso podéis comprar una pelota, cuestan cuatro perras y podéis pasar un buen rato practicando en el jardincito del hotel o en la playa. Siempre se acercará algún chaval del pueblo a jugar con vosotros y os enseñará encantado unos cuantos trucos.

lunes, 10 de octubre de 2011

S.O.S. TAILANDIA

Se supone que la temporada de monzones está a punto de acabar, pero las últimas semanas han sido muy duras y gran parte del país, sobre todo las llanuras centrales, están bajo las aguas producto del desbordamiento de la cantidad de ríos que discurren por Tailandia. El servicio de trenes y autobuses está parado y es fácil que tenga que coger un avión en Chiang Mai para bajar hacia el sur.

Se están evacuando muchos lugares aunque por suerte las riadas y corrimientos de tierra no se han cobrado muchas vidas humanas. Y a mal tiempo buena cara, los thais aguantan estoicamente la situación y siguen su vida y su día a día como si no ocurriera nada. La filosofía de vida que tienen les impide cabrearse por algo que no tiene vuelta atrás. Y los que más disfrutan son los niños, que han visto aparecer de repente piscinas improvisadas por todas partes.

Mientras tanto, los templos budistas tienen más actividad que nunca y toda la población acude a ellos a depositar ofrendas y pedir a Buda que pare de una vez este desaguisado. A Bangkok no ha llegado todavía el desastre y se suceden ceremonias de carácter oficial rezando a Kang Ka, la diosa de los ríos.






Las imágenes corresponden a la ciudad de Ayutthaya y son cortesía de The Bangkok Post.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA COLA DEL TIFÓN


Llevaba un buen tiempo sin escribir, mil perdones, habrá sido una mezcla de pereza y falta de inspiración. Pero esta noche los elementos de la naturaleza se han conjurado para darme un tema con el que hacer una buena crónica. La verdad es que me he dado un buen susto, aunque es algo que nos puede ocurrir sin salir de casa, sin necesidad de viajar a lugares remotos.

Ya sabéis que estamos en temporada de monzones, ya queda menos para que acaben, y durante los últimos meses han sido pocos los días en los que no ha llovido. Normalmente son chaparrones intensos pero de poca duración, sobre todo a última hora de la tarde y producto del calor y la humedad, a veces hasta se agradecen. También se suelen registrar inundaciones, más que previsibles y esperadas, que no dan lugar a grandes catástrofes salvo para los pobres agricultores, que son quienes las sufren en mayor medida.

Pero lo de esta noche ha sido muy fuerte, por lo visto nos ha tocado la cola de un tifón que se ha cebado especialmente con Vietnam y Filipinas. Comenzó a llover a medianoche con especial virulencia y no ha parado hasta bien entrada la mañana. El río Pai se desbordó con inusitada rapidez anegando todas las zonas cercanas a sus riberas, y entre ellas la casita que tengo alquilada, la que veis en la primera foto, bonita, ¿verdad?

Me desperté varias veces durante la noche debido al estruendoso ruido que producía la lluvia cayendo sobre mi casa, pero dentro de mi somnolencia no le dí mucha importancia, me daba la vuelta y seguía durmiendo como un tronco. Pero a eso de las cuatro de la mañana escuché el sonido de unas cuantas sirenas. ¡Ostras!, salí al porche y después de sacudirme las legañas me dí cuenta que estaba viviendo en una isla, totalmente rodeado de agua.


Por suerte, el agua no había llegado (todavía) a la planta principal de la casa, ya que al igual que otras muchas viviendas de esta parte del mundo está construída sobre unos pilares por encima del suelo con el fin de evitar humedad, bichos, etc. Pero tenía claro que había que hacer algo, no me podía quedar parado sin más, esperando lo peor. En condiciones normales tengo la ribera del río a unos treinta metros de distancia, pero ya veis en la foto cómo está ahora mismo.

Con una calma sorprendente (la vida me ha enseñado que en situaciones de emergencia actuamos con mayor tranquilidad de la que creemos) eché mano de la mochila pequeña y la llené con lo imprescindible, pasaporte, dinero, tarjetas de crédito, ordenador, cámara de fotos e ipod. El resto era totalmente secundario y fácilmente reemplazable.

Sujeté la mochila sobre mi cabeza con las dos manos, me puse una linterna en la boca, bajé del porche y observé que el agua me sobrepasaba la cintura. El río bajaba a toda leche pero afortunadamente a la altura de mi casa no era más que una especie de lago. El problema es que no veía nada ni podía encontrar el camino. Lo único que tenía claro es que debería ir en dirección opuesta al cauce del río.

Así lo hice, y después de caerme mil veces y pegarme otros mil arañazos con ramas y demás, la profundidad del agua comenzó a bajar gradualmente hasta que llegué a un camino que daba a la carretera principal. Allí vi un todoterreno de los de Protección Civil o algo así y me llevaron hasta la biblioteca pública, uno de los lugares que habían habilitado para atender a quienes habíamos tenido que abandonar nuestro dulce hogar.


Una vez en la biblioteca me dieron ropa limpia (la mía estaba completamente mojada y llena de barro), comida, café y hasta me curaron y desinfectaron alguno de los arañazos que me había hecho. Un diez para esta gente, no estoy seguro que las autoridades españolas hubieran actuado con tanta diligencia y organización en una situación así.

Bueno, ahora mismo parece que las aguas están volviendo a su cauce (nunca mejor dicho) y hasta es más que probable que pueda volver a dormir a mi chalecito. En caso contrario puedo quedarme en la biblioteca o ir a alguna casa de las muchas que me han ofrecido los encantadores habitantes de Pai. Pero la verdad es que tengo curiosidad por ver si el agua ha llegado a la planta principal y se ha llevado el resto de mis cosas, aunque parece que no es así.

Pensaba salir de Pai mañana mismo para ir a otra zona de la provincia de Mae Hong Son, pero finalmente me quedaré unos días más. Se han organizado brigadas de voluntarios para limpiar caminos y parcelas de barro, árboles caídos, etc. y me he apuntado, así que mañana me toca coger una motosierra y empezar a cortar ramas para despejar accesos y normalizar las comunicaciones. Es lo menos que puedo hacer después de cómo me ha tratado siempre Pai y su maravillosa gente.

viernes, 26 de agosto de 2011

TRIBUTO A KOH LIPE



Ayer andaba buscando en Youtube algunos videos de Job 2 Do, un extraordinario grupo de reggae tailandés que me encanta y además tuve la oportunidad de presenciar en directo hace unos días en Bangkok, impresionante, pero ya os hablaré de ellos en otra crónica.

Y entre todos los videos que salían encontré esta maravilla que quiero compartir con todos vosotros. Me encantó por partida doble, ya que aparte de disfrutar un bonito tema del grupo comprobé que las imagenes correspondían a Koh Lipe, una de las islas que más me gustan de toda Tailandia, y mira que hay islas en este país, donde pasé unos días fabulosos hace un año por estas fechas.

Job 2 Do pasó por Koh Lipe para realizar un documental en el que rendían un pequeño homenaje a los urak lawoi, los primeros gitanos del mar que se asentaron en la isla, la única habitada de todo el archipiélago Adang y perteneciente a la reserva marina del parque nacional de Tarutao.

Mientras me dejaba llevar por la música me emocioné viendo que conozco a casi todas las personas que aparecen en el video. Koh Lipe es una isla muy pequeña, apenas lleva un par de horas recorrerla entera, y no tendrá más de doscientos habitantes. Como pasé por allí en época de monzones no había más que una veintena de viajeros y nos invitaron a todos a una boda que tenía lugar en aquellos días (ver en archivo " Bodorrio en Koh Lipe"). Allí pude conocer a toda su población y eso dio pie a que durante los siguientes días me relacionara de una forma natural con todos ellos.

Una de las personas que tuve la suerte de conocer bien fue el encantador viejecito que sale al principio del video tocando el violín, un instrumento imprescindible en la tradición musical de los urak lawoi. Se trata de Tho, uno de los tíos de mi amigo Noki (ver en archivo "Los gitanos del mar"). Disfrute muchas noches de las charlas del tío Tho y una vez más durante este viaje pude comprobar que vivir de una manera sencilla y más o menos apartado del mundo no está reñido con tener un alto nivel de sabiduría y clarividencia.

Una noche hablábamos del devenir de este mundo y de política internacional y el tío Tho tenía las cosas tan claras que en cinco minutos me demostró ser un analista de lujo. Me comentó que los verdaderos terroristas de hoy en día son los mercados financieros, esos mercados invisibles que no se pueden ver ni tocar, esos mercados que en los últimos años se han inventado la globalización, una palabra dulcificada para ocultar su único propósito, que no es otro que exprimir a los países pobres para calmar su sed de tener más, más y más. Mientras no equilibremos la balanza no hay nada que hacer, decía.

Os invito a desconectar ocho minutos de vuestras preocupaciones cotidianas. Poned el volumen a tope, dadle al play del video, dejaros embriagar por la música y viajad con vuestra imaginación a Koh Lipe a conocer a su maravillosa gente, los urak lawoi. Y quién sabe, puede que algún día aparezcáis por allí.

martes, 15 de marzo de 2011

UN BILBAINO DE COMPRAS POR BANGKOK


Bangkok es sin duda el centro neurálgico del sudeste asiático, y a pesar de ser una mega urbe de doce millones de habitantes debo reconocer que me gusta. Esta ciudad ejerce tal efecto seductor que la convierte en uno de esos lugares del mundo que me encanta, me apasiona, me vuelve loco, me pierde.

Es una frenética ciudad que vive las venticuatro horas del día y ese es uno de sus peligros, sabes cuándo sales de tu hotel pero nunca cuándo vas a regresar. A pesar de la polución y el tráfico la vida de sus calles compensa con creces, aquí se mezclan las más antiguas tradiciones con la tecnología más moderna, los tenderetes de comida ambulante conviven con la arquitectura más vanguardista y la oferta cultural y de ocio es tan abundante que pasan las horas del día sin darte cuenta. Y la noche no acaba nunca, todo vale, desde ese Bangkok canalla que todos conocemos hasta los clubes más pijos pasando por todo tipo de ambientes.

Ya soy un poco perro viejo en esto de moverme por Bangkok y la conozco bastante bien. La verdad es que cuando paso por aquí no suelo ir a los sitios más turísticos, río, templos y demás. Eso ya lo hice la primera vez que vine hace unos años. Ahora vivo más bien como un expatriado, llego unos días de paso, aprovecho para cargar pilas, comprar alguna cosilla que me hace falta y rumbo a otro lugar. Otro de los peligros de Bangkok es que en un día te puedes cargar el presupuesto de toda una semana en cualquier otra parte del país.

Hace unos días andaba cerca de Siam Square y aproveché para entrar en Parangon, un mall, un shoping center de la zona. No soy muy amigo de los centros comerciales, pero confieso que en Bangkok hay algunos que son una maravilla, espectaculares obras arquitectónicas con interiores luminosos, zonas ajardinadas, tiendas impresionantes, cines, aquarios, spás, restaurantes y de todo. Y además un aire acondicionado que se agradece un poco para combatir el bochorno de la ciudad.

Iba con intención de comprar un par de libros en Kinokuniya, allí puedes encontrar de todo y en varios idiomas. Busqué la librería en el directorio de la planta baja para no perderme en aquella inmensidad, pero me llamó la atención lo que anunciaban en la segunda planta: coches. Me sorprendió ver que en ese edificio tuvieran concesionarios de vehículos y me acerqué a curiosear. Y al llegar a la segunda planta todavía me sorprendí más al ver las tiendas: Lamborghini, Lotus, Aston Martin, Maserati, etc.

No es que los coches me entusiasmen en exceso, los considero como lo que son, un medio de transporte, y además me gustan más los de antes, es como si tuvieran cara, sin embargo los de ahora me parecen todos iguales. Pero confieso que me quedé embobado admirando las sugerentes, sinuosas y sensuales formas de un magnífico Lotus 159VFH.


De haber estado en una tienda de este calibre en Europa puede que hubieran llamado a los de seguridad al verme las pintas, pero estamos en el país de las sonrisas y Noom y Ouy, la simpática pareja de vendedores, abrieron la puerta del local de par en par y me invitaron a pasar entre saludos, reverencias y demás muestras de cortesía. Habían visto en mí un posible cliente.

Después de tomar unas fotos al juguete, Noom me explicó de cabo a rabo todas sus especificaciones técnicas, abrió el compartimento del motor y me permitió sentarme al volante tras ponerme unos guantes y unas bolsas a modo de zapatos para no ensuciar el vehículo. Hacía su trabajo con tanta dedicación y entusiasmo que no me atreví a interrumpirle y atendí su charla con la mayor concentración que pude.

Finalmente nos sentamos en la oficina y trajeron té y pasteles, la antesala perfecta antes de pasar al asunto del precio. Antes de eso, Ouy me mostró un catálogo con toda la gama de colores para carrocería e interiores, así como los diferentes tipos de tapicería. Me sugirió que a mi estilo le iba más el rojo o el negro y me confesó que la semana anterior un empresario árabe había comprado un modelo igual para su hijo como regalo de cumpleaños.

El coche de muestra estaba de oferta, unos cuatro millones de bahts, cien mil eurillos de nada. Les dije que me parecía un pelín caro para mis posibles, no podría disponer de tanto efectivo. Pero eso no era un problema, ofrecían un excelente sistema de financiación en colaboración con el HSBC Bank y podría pagarlo en unos cuantos años mediante unas cómodas cuotas mensuales de unos tres mil euros.

Ah bueno, dónde va a parar, en ese caso me parecía una operación mucho más factible. Ya lo consultaría con mis asesores y tendrían una respuesta definitiva en unos pocos días. Estrechamos nuestras manos y me despidieron con la misma amabilidad que al principio. Pobrecillos, ¿de verdad llegaron a pensar que yo era capaz de llevarme semejante trasto?. Además no, creo que no lo voy a comprar, es muy bonito pero poco práctico, no se puede dormir dentro, no cabe nada, se me llenaría de polvo en las pistas de tierra de Lanzarote, el salitre acabaría con la chapa... no, me gustaba más mi vieja furgo.

En esas andaba pensando mientras volvía en un atestado vagón del Sky Train a Sukhumvit, mi barrio Bangkoktarra, cuando me dí cuenta que llegaba tarde a una cita. Había quedado con una cuadrilla de irlandeses residentes en el Cheap Charlie's para tomar una cervezas antes de ir a cenar.
-"¿De dónde sales?, ya pensábamos que no venias."
-"Perdonad, me he liado un poco en Parangon."
-"Ah, Parangon, ¿has comprado algo?"
-"Bueno, he ido a mirar unos libros y al final casi acabo comprando un Lotus."
-"¿Un Lotus?, ¡joder qué nivel!, ja, ja."
-"Bah, ya ves, los de Bilbao somos así."

martes, 30 de noviembre de 2010

I LOVE PAI


He pasado las últimas semanas de este nomadeo en Pai, un pequeño paraíso en las montañas del noroeste de Tailandia a mitad de camino entre Chiang Mai y Mae Hong Son, un lugar que conocí hace unos dos años y medio. En aquella ocasión se trataba de un viaje rápido, con billete de vuelta, no como el de ahora, y pasé unos pocos días pero me enganchó tanto que me prometí a mí mismo volver.

Ahora me he quitado la espina y me he quedado aquí dieciocho días, y me quedaría muchos más pero el nomadeo sigue y el cuerpo pide guerra otra vez. Pero en realidad la razón que me obliga a abandonar Pai es burocrática, estaba tan bien aquí que no me había dado cuenta que el visado me vence mañana, así que tengo que salir de Tailandia a toda leche si no quiero tener problemas para volver a entrar. Así de errante es la vida de los expatriados.

En líneas generales diré que Pai se ubica en un valle atravesado por un río y rodeado de montañas y jungla, aldeas tribales, aguas termales, cataratas, cañones, un paisaje de cuento, algo que parece irreal. Y el pueblo en sí sabe poner coto a un desmesurado desarrollo impidiendo la construcción de casas de más de dos alturas, o negándose a que se implanten franquicias como Mc Donalds, etc.

Aquí viven juntos tailandeses de la etnia shan, lisu, otros que huyeron del follón de Bangkok, una comunidad china, otra musulmana, y un creciente número de farangs u occidentales. Entre todos se entienden de maravilla y son los artífices de que el lugar siga siendo auténtico. En los últimos años no ha cambiado mucho, si acaso se nota un aumento del turismo interior. Pai se está poniendo de moda entre los propios tailandeses y los fines de semana se llena de gente que viene desde Bangkok o Chiang Mai.

Y otro de los factores que me han retenido es el clima tropical de montaña que tenemos durante estos meses. Las lluvias acabaron, luce el sol todos los días, y por la noche hay un fresquito que se agradece, no solemos bajar de los dieciocho grados pero es gracioso ver a los tailandeses temblando y usando plumiferos y gorros de lana.

Pocas veces durante este viaje me ha dado tanta pena abandonar un sitio, he hecho muy buenos amigos aquí y hoy pasan las horas entre despedidas y abrazos con la gente que me encuentro por la calle. Y por supuesto otra vez la promesa de volver. No me extrañaría que en un futuro, cuando todo ésto acabe, venga a vivir a Pai durante largas temporadas.

Bueno, ahora me espera una buena paliza, primero a Chiang Mai, luego a Bangkok, y seguido a Camboya. Tengo que hacerlo todo del tirón, he exprimido el visado hasta el último momento. Calculo que mañana por la tarde llegaré a Siem Reap, el punto de acceso a los templos de Angkor. Pero ya sábeis, eso será otra historia...

viernes, 1 de octubre de 2010

SOBRE ALGUNAS RECOMENDACIONES DE VIAJE


Antes de visitar un país desconocido es conveniente recopilar toda la información posible acerca del mismo. Y no sólo sobre esos lugares de interés que nos van a permitir ir trazando un borrador de la ruta que pretendemos llevar a cabo. Creo que además es muy importante hacernos una idea de su situación sanitaria, económica, social y política. Adentrarse un poco en su historia también nos permitirá conocerlo mejor y entender el por qué de muchas cosas, las causas de su situación actual.

Pero hay veces que encuentro exageradas, desfasadas y fuera de lugar muchas de las advertencias sobre los peligros que podemos encontrar en determinados lugares. Esto viene al caso del cruce de la frontera terrestre entre Malasia y Tailandia. Según las guías más conocidas por los viajeros, Lonely Planet y Rough Guide (no quería nombrarlas pero no les viene mal un poco de publicidad negativa, a ver si espabilan), se desaconseja encarecidamente utilizar esta frontera debido al actual clima de extrema violencia producto de las aspiraciones independentistas de las provincias musulmanas del sur de Tailandia.

Es verdad que hasta el año 2005 hubo mucha tensión entre el ejercito tailandés y algunos grupos armados musulmanes. Estos últimos bombardearon instalaciones militares, carreteras, vías férreas y algún monasterio budista. Por su parte las tropas militares gubernamentales ejercieron una brutal represión entre la población civil.

Pero eso queda lejos y a día de hoy no pasa absolutamente nada, apenas algún hecho aislado llevado a cabo por algún fanático y la imponente presencia de soldados tailandeses vigilando las infraestructuras. Sin embargo estas guías de viajes antes mencionadas siguen actualizando sus ediciones sin cambiar el guión, sin corregir nada o cotejar y revisar la información. Flaco favor están haciendo a esas comunidades cuyos habitantes ven el enorme flujo de turismo que llega a otras zonas del país y sin embargo ellos pueden contar los occidentales que pasan por allí con los dedos de la mano.

Y todavía es peor cuando ves esa información, o mejor dicho desinformación, en plataformas oficiales. No sé si habréis entrado alguna vez a la web oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Tiene un epígrafe lamado "recomendaciones de viaje" donde se pueden ver sus advertencias antes de visitar cualquier país del mundo. Si echáis un vistazo os darán ganas de no salir de casa, parece que el planeta es un infierno lleno de guerras, ladrones, desastres, plagas, epidemias y demás.

Supongo que los servicios diplomáticos del mundo entero andarán cabreados unos con otros, ya que todos se ponen a parir entre ellos y pretenden decir que como en el propio país no se está en ningún sitio. Si visitamos, por ejemplo, la web del Foreign Office británico y miramos a ver que dicen de España nos encontraremos con que es fácil que te roben la cartera nada más salir del aeropuerto, también dicen que hay que tener cuidado en los bares porque te pueden echar un somnífero en la bebida y un montón de sandeces más. Y por supuesto mucho ojo con ir al País Vasco ya que lo más probable es que te explote una bomba en las pelotas, sin comentarios.

En fin, como siempre los políticos velando por nosotros. Yo pienso que toda esta desinformación está perfectamente calculada, a los gobernantes de hoy en día les interesa una población amedrentada y acobardada, es otra forma de sumisión, cuanto más aborregados estemos mejor para ellos y sus intereses. No hagáis ni caso y viajad, recorred lugares desconocidos con la curiosidad de un niño y afortunadamente descubriréis que el mundo es un lugar maravilloso habitado por gente maravillosa, al menos la gente corriente, la gente sencilla, la que lucha día a día por llevar una vida digna.

martes, 21 de septiembre de 2010

CONTRABANDISTAS DE PAÑALES


Dejé Malasia nada más empezar el ramadan, no es que fuera esa la causa, pero el cuerpo ya me estaba pidiendo pasar a Tailandia. Pasé mis últimos día malayos en Kota Bharu, una ciudad cerca de la frontera cuyo único interés radica en que hay un consulado tailandés donde te expiden un visado de turista para sesenta días de un día para otro y sin coste alguno.

Por lo demás, en Kota Bharu se respira ese mismo aire en el ambiente que hay en cualquier lugar fronterizo, un espacio gris, algo deprimente, sucio, lleno de horrendos edificios y gente ocupada comprando y vendiendo. Además, en esta parte de Malasia apenas hay comunidad china y el islamismo es más pronunciado y cerrado. Sólo hay un lugar donde poder tomar una cerveza, el único restaurante chino de la ciudad, siempre ocupado por los borrachines del lugar y por occidentales de paso, casi todos yendo o viniendo de las islas Perhentian.

Curiosamente, en ese restaurante se estableció un nuevo record guiness de este viaje: el del mayor trasiego de ratas visto hasta el momento. Eran un no parar, entrando y saliendo de la cocina como Pedro por su casa a los ojos de todos los comensales. Y a la gente no parecía importarle mucho. Los dos días que pasé por allí no probé bocado, me limité a tomar unas birras viendo que al menos estaban a salvo dentro del frigorífico.

El once de Agosto comenzó el ramadan y me cogió por sorpresa. Lógicamente me desperté después del alba y al salir a la calle me encontré con todo cerrado, como si hubiera toque de queda, ningún garito donde poder echar nada al estómago hasta que se pusiera el sol, horas de angustia e impotencia, basta que no puedas comer para que te entre un hambre irrefrenable. Al caer la noche me invitaron las recepcionistas del hotel a los típicos pastelitos y dátiles para la ocasión y salí a las calles dispuesto a comer hasta hartarme. Pero claro, no era el único, la ciudad entera se agolpaba frente a los chiringuitos callejeros, había que darse codazos para conseguir un satay de pollo.


Al día siguiente, ya con mi visado tailandés, me dispuse a cruzar la frontera. Me acompañaba Andrea, una catalana que había conocido en la infame Kota Bharu, compartimos viaje unos días, finalmente ella tiró hacia Koh Phi Phi y yo me decanté por Koh Lipe. Un bus nos dejó en el puesto fronterizo de Rantau Panjang en apenas media hora y de allí cruzamos a pata a Sungai Kolok, en Tailandia.

Me encanta la sensación de cambiar de país caminando, cruzar las fronteras a pie e ir saboreando poco a poco ese cambio, el paisaje sigue igual pero el paisanaje es diferente y los primeros momentos tu cerebro se los pasa ajustándose al cambio y percibiendo constantemente esa nueva cultura, esos gestos diferentes, moneda diferente, los saludos, la vestimenta, todos esos pequeños matices que nos dan una primera idea general del país al que entramos.

Además, los trámites fronterizos siempre son menos engorrosos que cuando llegas a un aeropuerto internacional. En el lado malayo había una mujer somnolienta en una caseta que nos selló el pasaporte casi sin mirarlo, y en el lado tailandés hasta nos invitaron a un té mientras rellenábamos el papeleo, bonita forma de entrar a un país, al país de las sonrisas en este caso.

Apenas había follón en esa frontera, ningún occidental y un ordenado trasiego de malayos y tailandeses. Los malayos, aprovechando su mayor nivel económico, pasan a Tailandia a divertirse y olvidarse unos días del escaso ambiente de su país, son muchos los interesados en el mercado de la carne, el sexo en Tailandia no es ningún tabú.

Y los tailandeses cruzan a Malasia a llenar el depósito de combustible de sus vehículos o a comprar bienes de consumo que sean mucho más baratos que en su país. Vimos a una docena de chavales que en un trabajo de equipo perfectamente organizado y con la colaboración de terceros pasaron un cargamento de pañales que no cabría en un camión. Los trajeron a la frontera en una flota de tuk tuks, después formarían una cadena para ir acercándolos al puente y desde allí los tiraban por encima de una valla mientras los aduaneros (previamente sobornados) se hacían los suecos. Al otro lado de la frontera otra flota de tuk tuks volvía a llevar el cargamento hasta la estación de tren.


Nos acercamos a la estación y en veinte minutos salía un tren hacia el norte, perfecto, cogimos billetes hasta Hat Yai donde pasaríamos un par de días. Era un tren bastante cutre, de los que paran en todas y cada una de las estaciones y apeaderos, unos bancos de madera corridos a lo largo de los vagones y nada más, pero el ambiente era buenísmo, musulmanes tailandeses de las provincias del sur sonriendo, saludando y excusándose por no poder ofrecernos nada para comer al ser ramadan.

Y en el mismo tren coincidimos con los contrabandistas de pañales, cuyo cargamento ocupaba casi un vagón entero. La red estaba perfectamente organizada, en cada una de las estaciones estaba esperando algún comerciante o ama de casa que les había hecho un pedido, tiraban directamente el paquete del tren al andén y cobraban allí mismo. A veces incluso tiraban la mercancía en campo abierto sin que el tren parara y siempre había alguien listo para recogerla,y en un par de ocasiones hasta nos pidieron que les echáramos una mano, allí estábamos nosotros moviendo paquetes de un lado para otro y participando involuntariamente de aquella operación de dudosa legalidad.

Cuando al cabo de unas cuatro horas el tren llegó a Yala, destino final de los chavales, ya tenían todo el pescado vendido. Por el número de paquetes y el número de pañales que había en cada uno calculo que venderían unos cuarenta mil pañales en ese rato, y según decían hacían ese viaje varias veces por semana. Deduje que los niños del sur de Tailandia eran especialmente cagones, si es que realmente eran pañales lo que habíamos estado manipulando.

El jefecillo de la cuadrilla, quien se pasó todo el trayecto con el movil pegado a la oreja dando órdenes y hablando con sus múltiples contactos, nos contó utilizando un léxico de broker internacional que se trataba de una operación más que rentable, el stock era ligero y manejable, la diferencia de precio del item en cuestión les permitía quedarse con un buen remanente de cash y sólo tenían que pagar una pequeña comisión, un feed back a los conductores de los tuk tuks, a un par de aduaneros y al inspector del tren para que les permitiera embarcar todo aquello.

lunes, 6 de septiembre de 2010

LUXURY TOILET


Cuando alguien viaja durante una larga temporada una de las cosas que más echa de menos es su propio cuarto de baño, y más en concreto su retrete, un lugar de suma importancia dentro de nuestro hogar, un espacio casi místico, una capilla en la que durante unos minutos nos evadimos de nuestras preocupaciones cotidianas y podemos reflexionar, meditar y hasta ojear el periódico mientras hacemos lo que tenemos que hacer. Hasta podemos escuchar algo de música, normalmente los cuartos de baño tienen la mejor acústica de toda la casa y quizás esa sea la causa por la que mucha gente se anima a cantar en la ducha.

Pero en algunos países encontrar un baño decente puede convertirse en una verdadera quimera, y desde luego India se lleva la palma en cuanto a su suciedad, abandono y falta total de higiene. He visto algunos retretes cuya asquerosidad supera en mucho a aquel que aparece en la película Trainspotting, el baño más guarro de Escocia. Si el departamento de sanidad indio funcionara de una manera diligente no quedarían muchos hoteles abiertos en el país.

Recuerdo un caso llamativo en Khajuraho. Andaba buscando hotel para alojarme y en uno cuyo nombre no recuerdo me mostraron una habitación bastante pasable, pero cuando abrí la puerta del baño salí por patas. El dueño de aquel antro, viendo mi reacción, me dijo que no me preocupara, que lo limpiaba en cinco minutos, y yo cabreado le contesté que a ver cómo pensaba limpiar en cinco minutos lo que no había limpiado en veinte años.


Parece que le sentó mal mi comentario y me dejó caer que no tenía mucho sentido limpiar una cosa que únicamente servía para seguir echando mierda. Yo continué diciéndole que esa mierda se convertía enseguida en millones y millones de bacterias invisibles altamente nocivas para nuestra salud que pululaban libremente por el aire y acababan introduciéndose en nuestros cuerpos. Pero nada de lo que dije produjo efecto alguno en aquel tipo, se limitaba a mirarme boquiabierto como si estuviera escuchando a un loco o un extraterrestre.

Así que viendo el calibre de los retretes indios a menudo es mejor utilizar los llamados baños turcos, ese simple agujero en el suelo donde al menos no tenemos que sentarnos en ningún sitio y además de resultar más higiénico es también más idóneo. Cuando uno se pone de cuclillas su cuerpo adopta la forma más natural para hacer de cuerpo. Parece ser que el retrete es un inventó occidental que comenzaron a utilizar las clases altas hace muchos siglos y acabó instaurándose en el cien por cien de nuestros hogares, pero a la sociedad asiática le resulta algo incómodo y rara vez lo usan. A este tipo de baños en la India se les llama western style, como veis en la primera foto tomada en un tren indio donde se puede escoger entre ambos tipos.


El cartel de la segunda foto me hizo mucha gracia. Estaba paseando por Panjim, la capital de Goa, recorriendo parte de la ribera del río Mandovi, donde hay alguna terracita elegante y un par de restaurantes de cierto nivel, así que cuando vi el letrero a lo lejos, tan llamativo y con esa forma de arco de medio punto, pensé que sería la entrada de un balneario, o incluso del club náutico de la ciudad, hasta que me fui acercando y leí lo de luxury toilet. No se me ocurrió entrar, nunca sabré en qué consistía ese lujo, pero no creo que fueran retretes de mármol, con tapas de caoba e hilo musical incorporado. Además estaban financiados por el directorio de turismo del estado, curioso.

Una vez fuera de la India la cosa mejora mucho y por eso me extrañó ver el cartel de la tercera foto hace unos días en la isla tailandesa de Koh Phangan. Un garito que anuncia a bombo y platillo a través de un cartel en su fachada que tiene el baño limpio, clean toilet, quizás el local pertenezca a un indio. Tailandia es un país que se acerca mucho más a nuestros baremos de limpieza, y sobre todo de desinfección, aquí al menos utilizan a diario la lejía y el pato wc.


Y las dos últimas fotos, que sin duda son las que más os llamarán la atención, las tomé en Sri Lanka, donde parece que se estila más el retrete-zoológico. Lo de la ranita resulta hasta simpático, ya lo había visto en otras zonas tropicales, hasta en Australia que es un país civilizado. Debe ser que a la hora de escoger una charca los retretes les parecen algo más fresquitos y tranquilos.

Pero lo de la última foto es de juzgado de guardia. La tomé en un restaurante de Arugam Bay y cuando levanté la tapa y vi aquello casi me da un infarto. Le dije al camarero que tenía una rata de huesped allí dentro, rápidamente fue a comprobarlo y volvió quitando hierro al asunto diciéndome que no se trataba de una rata, era más bien un ratoncillo. Bueno, rata o ratón el caso es que saqué la foto para asegurarme que no había sido producto de mi imaginación y le sugerí al tipo que echara un ojo también a la cocina, más que nada por si hubiera más ratoncillos probando la cena que nos estaban preparando.