jueves, 18 de noviembre de 2010

THANAKA


Nada más abandonar la terminal de llegadas del aeropuerto de Rangoon me quedé observando a una mujer birmana. No es que llamara mi atención de una manera especial, pero su rostro mostraba una especie de masa amarillenta pegada a la piel, una mancha pringosa que en un principio atribuí a los noddles que habría sorbido minutos antes, se ha puesto perdida y no se ha dado ni cuenta, pensé.


Pero al acercarme a ella percibí que aquellas marcas habían sido hechas de forma deliberada, dos círculos perfectos coronaban sus pómulos, y una graciosa pincelada su frente y la punta de la nariz. Aquello tenía que tener un significado, me convencí de ello cuando tras caminar unos pasos ví otra mujer, y otra, y otra más, todas lucían esa extraña marca en la cara, cada una aportando su propio diseño.


¿Serían pinturas de guerra?, no, eso no tenía ningún sentido, no me iba a encontrar justo enfrente de una etnia belicosa en las mismísimas instalaciones del aeropuerto. ¿Tal vez los colores de su equipo de fútbol?, tampoco, esas mujeres no tenían ninguna pinta de estar idiotizadas por los efluvios del deporte rey. La respuesta era mucho más sencilla, se trataba simplemente del thanaka.


El thanaka es el cosmético nacional por excelencia en Birmania y lo usan prácticamente todas las mujeres y niños. Cada vez más, sobre todo en zonas rurales, se animan a utilizarlo los chicos, casi siempre a esa edad en la que el acné se ceba con su piel. Recuerdo haberlo visto en alguna isla del suroeste de Tailandia, pero no de forma tan exagerada. En Birmania es más fácil ver a una mujer con thanaka que sin él, lo llevan desde que se levantan hasta que se acuestan.


El thanaka es un polvo amarillento que se extrae al moler la corteza del árbol del mismo nombre sobre una piedra plana. En todos los hogares hay una de estas piedras, después de mezclar la corteza del thanaka con un poco de agua se frota enérgicamente hasta que un espeso liquidillo de olor parecido al sándalo va cayendo sobre un canal que ocupa todo el perímetro de la piedra. Ya está listo para aplicarse en la piel y toda la familia irá pasando por allí poco a poco.


Y dentro del thanaka también existen las modas, a algunas mujeres les gusta dibujarse círculos, a otras cuadrados, unas se lo aplican con los dedos, otras con cepillos de dientes, unas sólo se lo ponen en las mejillas, otras lo extienden a frente y nariz, y también se usa en cuello, brazos, piernas... A los niños se les suele dibujar hojas, estellas, lunas y otras cosas, pero no les dura mucho, enseguida se empiezan a toquetear toda la cara y a pringarse de thanaka de arriba a abajo.

Pero aparte del decorativo, el principal objetivo del thanaka es el de proteger y cuidar la piel, es un cosmético natural utilizado desde hace muchas generaciones. Y de paso también les protege del sol, otra vez salen a la luz las diferencias culturales, mientras que a los occidentales nos gusta lucir un buen bronceado los de otras razas suspiran por tener una piel blanca. En cualquier caso el thanaka es otro de los muchos símbolos de identidad que diferencian a los birmanios de cualquier otro país del sudeste asiático.

6 comentarios:

Tegala dijo...

Tengo que recordar este nombre "Thanaka". Ya veo que el Thanaka es a la mujer birmana como las cremas hidratantes, nutritivas y las de protección solar que usamos en otros países. Solo que tal vez el Thanaka es más natural y efectivo.

Un abrazo.

Dafne dijo...

Thanaka!!!
interesante, jamás habia escuchado o leido sobre esto, Gracias por compartir!! :)

OSCAR dijo...

Así es chicas, el thanaka es natural, efectivo y barato, si me dáis una dirección os mando un árbol.

Dafne dijo...

Wow! jaja solo que yo te leo desde El Salvador! xP

Bienzo dijo...

Grande Oscar! Me alegra ver que sigues en el camino... tremendo viaje.. llevas ya mas de un anyo por sudeste asiatico no?

Yo me vuelvo manyana a Espanya... voy a intentar hacerme monitor de esqui en Andorra.

Bueno, seguire leyendo tus entradas.. Un abrazo y espero verte pronto de nuevo!

OSCAR dijo...

Hola Bienzo, tú si que eres grande.
Efectivamente, hace ya catorce meses que aterricé en Kathmandu y el nomadeo sigue, sin prisa pero sin pausa, todavía me quedan unos cuantos meses para enredar por aquí.
Supongo que cuando leas ésto ya estarás en Madrid, espero que encajes bien la vuelta después de tu tremendo viaje.
No te extrañé si paso por Andorra a saludarte, ha sido una gran suerte que nuestros caminos se cruzaran.
Por cierto, muy emotivo el final de tu blog. Un fuerte abrazo y hasta la vista.