martes, 22 de febrero de 2011

HANOI: UNA DE TAXISTAS, CATEDRALES Y PICTIONARY



Al regresar a Hanoi después de un par de días de crucero por la bahía de Halong Bay decidimos aprovechar el tiempo e ir directamente a la estación central con la idea de coger un tren nocturno hasta Danang. Pero claro, no habíamos reservado nada y nos presentamos en la taquilla como quien va a comprar un billete de Bilbao a Plentzia. Estábamos en plena celebración del año nuevo chino, Vietnam se paraliza durante unos días y todo el mundo se toma unas vacaciones para acudir a sus lugares de origen y reunirse con su familia. Así que la simpática taquillera nos dijo que nones, ese día era imposible viajar y la única solución era comprar un billete para el día siguiente en el tren más lento y cutre de toda Indochina, unas ventidos horas hasta llegar a nuestro destino sentaditos en un cómodo banco de madera.

Logicamente desestimamos su generosa oferta y mientras pensábamos en otro medio de transporte teníamos una cosa clara, había que pasar esa noche en Hanoi, así que nos dispusimos a tomar un taxi para que nos llevara hasta el hotel donde habíamos estado unos días antes. La cosa parecía de lo más sencilla pero nada más subirnos al primer taxi que paró comenzó una auténtica odisea.

Mostramos un mapa al conductor señalando con el dedo la calle donde queríamos ir, Ngo Huyen, al ladito del famoso lago Hoan Kiem, en el casco antiguo. El taxista dijo "yes, yes, yes...", mientras sujetaba el mapa al revés, eso no pintaba nada bien. Le dijimos que pusiera el taxímetro y nos dió la sensación que iba para el otro lado de la city.

Al cabo de un rato le hice una señal advirtiéndole que tendría que girar en algún lado, estaba claro que iba en otra dirección, y dicho y hecho, toma giro a la izquierda. Otro ratito más y el tío nos preguntó si iba bien por allí, "pero bueno macho, yo que sé, tu eres el driver". Al final el hombre andaba más perdido que nosotros y decía "here, here?", hasta que cada vez más hartos le dijimos "stop, stop, que te den que nos bajamos aquí", ya buscaríamos otro taxista que al menos chapurreara algo de inglés.

Al tipo se le veía empeñado en cumplir su trabajo y acabar la carrera a pesar de nuestro cabreo creciente, paró en un sitio que no nos sonaba de nada y empezó a preguntar a varios viandantes sin ningún éxito. Aprovechamos para bajar del taxi ya que el entendimiento era nulo y la situación desesperante. Eché de menos el mapa y se lo pedí, pero el taxista me miraba alucinado y negaba con la cabeza. Yo ya echaba humo y subiendo el tono de voz le decía "the map, give my map, que lo tienes que tener por ahí, coño, mira en los bolsillos, en la guantera, yo que sé, pero dame mi puto map".

El pobre hombre entre sorprendido y acojonado seguía negando y pensando que estábamos locos se subió al coche, y en estas entró en escena Jony diciendo "que se larga con nuestras mochilas" y de un salto entró en el taxi. Finalmente le dimos medio dólar para que se fuera y el tío no quería ni aceptar el dinero, en ese momento nos miraba como si fuéramos el propio diablo.

Y allí nos quedamos, en plena calle, no teníamos ni pajolera idea dónde estábamos y el taxista "políglota" nos había mangado el mapa descaradamente. Finalmente apareció otro taxista y respiramos aliviados "este seguro que se maneja en inglés", pero nada, más de lo mismo, no hablaba ni papa. Nos acordamos que nuestro hotel estaba cerquita de una iglesia muy famosa en Hanoi, St.Joshep Catedral, pero el chaval no entendía nada, "¿el lago Hoan Kiem?", tampoco. Jodeeerr, la situación era surrealista, como si cogieras un taxi en Madrid para que te lleve a la Puerta del Sol y el taxista no supiera. Yo ya empezaba a pensar que nos estaban grabando en un programa de cámara oculta o algo así.

Cuando ya dábamos todo por perdido se me ocurrió una idea, saqué un papel y un boli y le hice un dibujo de la famosa iglesia como el que véis arriba. Inmediatamente comprendió "Ok, yes, yes, very good" y se pasó todo el trayecto descojonándose de risa y diciéndome "Ja, ja, very good, you Picasso, you Picasso". Así que ya sabéis, otro consejillo de trotamundos, antes de emprender un viaje practicad un poco con el Pictionary que en Hanoi quedó demostrado que a veces un dibujo vale más que mil palabras, sobre todo cuando no te entienden.

Pero la cosa no acaba aquí. Cuando ya estábamos relajados en el hotel me dí cuenta que tenía algo en un bolsillo trasero del pantalón, "Ostras, el mapa". En ese momento me sentí fatal acordándome de la bronca que le habíamos echado al primer taxista. Enseguida comprendí a qué se debía la cara de susto que tenía el tipo, yo pidiéndole un mapa que no tenía y el pobre hombre quizás hasta pensó que le queríamos dar el palo mientras le gritábamos y le señalábamos sus bolsillos, la guantera y el coche entero. Espero que no nos ande buscando la Interpol.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

sin comentarios , sois unos fenómenos ,como en el annapurna la salvación un papel y un boli, aunque pobre taxista. Que envidia y encima con Jony, quien da más . Besos de la fámily . Eres el namberguan.

Tegala dijo...

Que agobio he pasado imaginando la situación desesperando!!
Me alegra saber que después de mucha desesperación pudieran llegar al hotel gracias a un dibujo.

Un saludo.

Dafne dijo...

jajajja me he reido mucho con los ultimos parrafos!!

que bueno que solo fue una más de vuestras aventuras :)

Anónimo dijo...

De no sabe el idioma y tener que hacer maravillas par que le dieran un huevo en Francia como "niña de la guerra" en plena guerra civil española sabe tu madre un rato.

No se me olvidará nunca la lección que aprendí

Tu sobri Ibone

Ho Chi Min dijo...

Lo mismo el pobre taxista pensó que queríais hacerle bum bum en el taxi al señalarle los pantalones con esas pintas de locos.
Diablos blancos!!!
Jua Juaaaa!

OSCAR dijo...

Así es amigos, todavía no consigo olvidar la cara del pobre taxista.

Ibone: mi madre podría escribir un buen libro con sus memorias, la anécdota del huevo es memorable, tuvo que ponerse a imitar a una gallina para que la entendieran "co, co, co, co....", qué cosas hizo el hambre durante la guerra. Laster arte!

Quique dijo...

jajaja! que buena historia!!! un boli y un papel hacen milagros! :)