viernes, 20 de agosto de 2010

BODORRIO EN KOH LIPE


Ayer tuvimos boda, pero no vayáis a pensar que era yo el que se casaba, se trataba del enlace de la encantadora parejita que veis en la foto. El banquete se celebró en la playa y estaban invitados todos los habitantes de la isla tailandesa de Koh Lipe, y por supuesto los escasos veinte viajeros que andamos por aquí en esta época.

Koh Lipe es una isla de ensueño, uno de esos lugares donde el tiempo se detiene y la vida transcurre plácidamente. Y más en temporada baja como estamos ahora. Al estar situada en el Mar de Andaman, al oeste del país, recibe de lleno los monzones del suroeste entre Junio y Noviembre, y muy poca gente pasa por aquí en estas fechas. Prácticamente toda la infraestructura turística está cerrada a cal y canto, tan sólo resisten un par de hotelitos y algún restaurante.

Sus habitantes aprovechan estos meses para descansar del ajetreo que supone la temporada alta e ir adecentando y renovando sus pequeños negocios, que en muchos casos habrán quedado arrasados por las primeras lluvias fuertes del monzón. La mayoría de sus garitos están hechos de madera, bambú y hoja de palma, y se destruyen tan fácil como se construyen.

Sin embargo ya ha pasado lo peor de los monzones, ahora las lluvias son más escasas, tan sólo algún espectacular chaparrón que se ve llegar a lo lejos cuando el cielo empieza a oscurecerse y se van condensando nubes de todas las formas y colores, un espectáculo precioso. Y después de la tempestad viene la calma, el ambiente se refresca y vuelve a salir el sol con mayor nitidez si cabe.

Y sobra decir que en esta época los isleños viven mucho más relajados y el contacto con ellos se hace más fácil y auténtico. Para ellos estos meses no son tiempos de hacer dinero y te abren las puertas de sus casas de una forma natural. Aparte de la boda casi todos los días me han invitado a conocer algún hogar, la escuela, a comer e incluso a salir a pescar.


Por estas fechas la temporada alta de Tailandia se centra en las islas del otro lado, al este del país, en el Golfo. Por supuesto pasaré por allí, sobre todo por Koh Tao, pero un poco más adelante. Una de las causas que me trajeron a Koh Lipe fue que al estar en pleno mes de Agosto, cuando más gente viaja, no quería llegar a un sitio atestado y desilusionarme viendo como bajaban muchos enteros las expectativas que tenía de tal o cual lugar. Buscaba algo fuera de ruta y por eso elegí este pequeño paraíso, sabiendo que muy poca gente vendría por aquí en esta época y que los pocos que lo harían tendrían seguramente muchos puntos en común conmigo. Y así ha sido, sin lugar a dudas recomiendo visitar Koh Lipe en época de monzones.

Y de la boda qué puedo decir, aparte de que hoy tengo una resaca de campeonato producto de las cantidades industriales de samsom (el ron local) con el que nos agasajaron. No estuve en la ceremonia, pero el banquete se asimilaba bastante a cualquier boda occidental. Los novios saludaban pacientemente a todos los invitados, los cuales les daban algo de pasta, la gente comía y bebía hasta reventar, los niños revoloteaban sin cesar entre las mesas, los borrachines prematuros eran los primeros en lanzarse a la improvisada pista de baile, jovenzuelas y jovenzuelos aprovechaban la ocasión para lanzarse los tejos, y el discjockey acababa agobiado y desbordado ante tantas peticiones.

Lo mejor era el lugar elegido para el banquete, un chiringuito en plena playa. Esto hacía que los novios eran los únicos que vestían decentemente, mientras que el resto de comensales andábamos descalzos y medio despelotados alternando baños entre plato y plato. Y nosotros, los farang, los extranjeros que estábamos allí disfrutamos como enanos y aprovechamos para conocer a todo el pueblo. Es curioso, en este viaje estoy asistiendo a más bodas que en mi vida normal occidental. En menos de un año la de ayer fue la tercera, en la India tuve el honor de ser invitado a otras dos.

7 comentarios:

Pruden Rodríguez dijo...

Joer, esto es vida, eh? Saludos desde la calurosa Barcelona. Que sigas disfrutando y narrando!

Tegala dijo...

Es curioso leer sobre la hospitalidad de la gente, sin pedir nada a cambio, eso no es muy común y debería ser lo normal.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Que pasa Oscar ya veo que todo va bien, ten cuidado no te vaya a casar,que eleccion mas hacertada la de no ir todavia a koh tao ya que por lo que me van contando por Laos la gente de de estar hasta el culo incluso mucha gente a llegado y con las mismas media vuelta.Nosotros tenemos ganas de ir a Surin island en el mar de andaman tambien no va casi nadie
por halli. Un fuerte abrazo ander e inma.

OSCAR dijo...

Voy a recuperar la sana costumbre de contestar los comentarios que vayáis poniendo, se supone que un blog es para eso.

Pruden: efectivamente amigo, ando en una etapa de mi vida un poco dura, je, je.

Tegala: la verdad es que la hospitalidad es mucho mayor por estos lares. En el mundo occidental parece que nuestros gobernantes se empeñan en que desconfíemos de todo y de todos, les viene bien tenernos amedentrados, pero la realidad es que el ser humano es bueno por naturaleza. Gracias por estar siempre al pie del cañón.

Inma y Ander: buena idea la de ir a las Surin, deben ser una maravilla. Inma, en un correo me dijistéis que llega tu padre a Tailandia en Septiembre con jamón, queso, etc,... tenemos que coincidir como sea, después de un año de viaje soy capaz de matar por un bocata de jamón.

Anónimo dijo...

Aupa pitxin!! Te sigo la pista a diario esperando nuevas historias, ¡que gozada de viaje Oscar! y nadie mejor que tu para disfrutarlo asi...un besazo enorme y te seguimos echando de menos. Por aqui todo sigue igual, traquilitos como siempre! Un musutxu gigante!!!! Meletxu&Pitu.

OSCAR dijo...

Aupa Mele,
Tranquilos, tranquilos, hasta dentro de poco que empiezan Los Dolores por Tinajo, ¿no?.
Un besote para los dos, y otro para Iru.

javi dijo...

hola oscar estas haciendo un viaje y un blog cojonudo animo.un saludo de javi"golden" desde barcelona