lunes, 7 de junio de 2010

COLOMBO


Aparte del famoso detective de la gabardina grasienta, Colombo es la capital de Sri Lanka. Una ciudad de unos dos millones de habitantes pegada al Oceano Indico y que ocupa unos doce kilómetros de longitud a lo largo de la costa entre los antiguos barrios de Fort y Petta al norte y el lujoso Mt. Lavinia al sur.

Lo primero que me llamó la atención de Colombo es que tiene grandes aceras y paseos pensados para los peatones, los coches respetan los pasos de cebra, usan los intermitentes, apenas tocan el claxon, los motoristas llevan casco y se ven por toda la ciudad contenedores para reciclar vidrio y papel. Todo ésto os parecerá de lo más normal, pero después de viajar ocho meses por Nepal e India a mí me pareció sorprendente, y más tratándose de un país pobre en los que normalmente no están concienciados en estos temas.


Aunque también me llamó la atención la imponente presencia militar. Por todas las esquinas se ven checkpoints del ejército con barricadas hechas de sacos de arena y soldados fuertemente armados, y es que sólo hace un año que terminó una guerra civil de venticinco años entre la mayoría cingalesa y la minoría tamil. Y tanto soldado implica que en muchos sitios interesantes no puedas sacar fotos porque son considerados estrátegicos y cada dos por tres te dicen que guardes la cámara en la mochila.

El norte y nordeste de la isla todavía andan bastante destrozados, las carreteras siguen cortadas, las infraestructuras inutilizadas y los controles del ejército deben ser bastante exhaustivos y agobiantes por lo que no creo que visite esa zona. allí es donde viven la mayoría de los tamiles, los perdedores de la contienda y todavía faltan un par de años para que los viajeros se puedan mover con facilidad.


La suerte sigue acompañándome en mi viaje, quizás sea la protección del dios Ganesha que en más de una ocasión me ofrecieron en la India, y el caso es que sin saberlo llegué al país cuando se celebraba su mayor fiesta. En Sri Lanka son mayoritariamente budistas y en la luna llena de Mayo se celebra el nacimiento y la iluminación de Buda.

Al principio no me hizo mucha gracia porque me encontré todos los comercios cerrados durante un par de días y tenía intención de aprovechar mi llegada a una capital civilizada para buscar una tienda de fotografía decente donde pudieran limpiar a fondo mi cámara de fotos, la pobre está llena de mierda después de tanto trajín y necesita pasar la ITV. Tendrá que esperar a llegar a Kuala Lumpur.


Pero en cuanto vi el fiestorro que tenían organizado por toda la ciudad cuando caía la noche mi ánimo subió y me dejé llevar por todo aquel maremagnum de gente. Todo el mundo se dedica a fabricar lámparas de papel con velas en su interior, algunas gigantes como las que podéis ver en una de las fotos, y los vecinos montan chiringuitos en las calles donde invitan a comer a todo el que pasa por allí, hay música, bailes, representaciones de teatro, y todo ello en un ambiente encantador donde al ser de los pocos extranjeros que se veían por allí todo el mundo me invitaba a su particular fiesta.

Al principio no encontraba ningún rickshaw libre para ir al centro, pero iban llegando a la ciudad camiones con las remolques llenos de gente desde los pueblos de alrededor, así que me indicaron que subiera a uno de ellos y allí mismo empezó mi particular celebración de la fiesta del Vessak. La comida en Sri Lanka es deliciosa y al momento me ofrecieron arroz con curry, pinchitos de pollo, de pescado, gambas, dulces, zumos, café... una gente encantadora. Eso sí, el alcohol durante esos días estaba prohibido para evitar el desfase del personal.


Y por el momento sigo encantado en este país. En principio tengo un billete para ir a Malasia a final de mes, pero ya veremos, igual vuelvo a Colombo a extender mi visado. Después de la capital tiré hacia la costa sur, una maravilla, y ahora estoy en un pueblito encantador de las montañas del centro de la isla. Mañana seguiré viaje hacia la costa este, hacia Arugam Bay concretamente, donde en esta época están en temporada alta ya que allí no llegan los monzones del suroeste, y hay cantidad de olas perfectas para surfear, de todos los fondos y todos los tamaños. A ver que tal responden mis articulaciones. Besos para todos.

1 comentario:

Tegala dijo...

Tal y como describes la ciudad de Colombo yo diría que es más civilizada que algunas ciudades europeas... respetar las normas de circulación, los pasos de peatones y reciclar es algo en lo que suspendemos muchos que después nos enorgullecemos diciendo que somos europeos.

Suerte y sigue disfrutando la experiencia.